Las portadas de este primer lunes de agosto continúan atrapadas en Ceuta. La avalancha ha perdido intensidad después del regreso de buena parte de los más de 60.000 jóvenes y menores que entraron irregularmente en territorio español por mar y bordeando el espigón del Tarajal, pero las consecuencias de la crisis no dejan de ensancharse. Ahora ya no son las imágenes de la multitud avanzando hacia la ciudad las que ocupan las primeras planas, o marchando de regreso a Marruecos, sino los migrantes escondidos en los bosques, los familiares que buscan desaparecidos y una cifra de muertos que todavía no ha encontrado techo. El recuento oficial con el que cerraron las ediciones se situaba en 83 víctimas, pero algunas fuentes ya lo elevaban por encima del centenar. La instalación de una morgue en el antiguo hospital militar y la desesperación de las familias hacen temer que el balance definitivo sea mucho más escalofriante. El drama humanitario, casi sepultado los primeros días bajo la batalla política entre Pedro Sánchez, la oposición y los gobiernos europeos más hostiles, gana finalmente espacio. La frontera no hace vacaciones. Ceuta ya no vive las horas más caóticas de la avalancha, pero continúa contando muertos, buscando desaparecidos y discutiendo quién debe responder por lo que pasó. Marruecos ha tardado tres días en hablar y lo ha hecho para negar cualquier responsabilidad. La mayoría de portadas no han llegado a tiempo para recoger su versión. Quizás mañana lo hagan, o la noticia quedará relegada a las ediciones digitales. La cuestión será si se limitarán a reproducirla o si preguntarán cómo puede un socio que se proclama "fiable" dejar que decenas de miles de personas lleguen a una frontera vigilada y después afirmar que siempre la tuvo bajo control.
Rabat habla, pero solo 'El Periódico' le hace caso
Después de tres días de silencio, Marruecos ofreció el domingo a última hora su primera explicación oficial. Lo hizo lo suficientemente tarde para que el comunicado cogiera probablemente a contrapié a muchas redacciones. Solo El Periódico consiguió incorporarlo como tema principal. El resto de diarios no dice nada al respecto, a pesar de que se trata de la primera versión completa del país desde donde partió la avalancha. O quizás es que no se lo creen. Rabat reproduce, en esencia, la tesis que ya había defendido el Gobierno español: culpa a las redes de tráfico de personas, la desinformación difundida en internet y la interpretación interesada de la sentencia del Tribunal Supremo que limita las devoluciones inmediatas por vía marítima. Según el Ministerio del Interior marroquí, las "informaciones engañosas" generaron la falsa expectativa de que se podía entrar en Ceuta sin ser retornado. El comunicado lo define como una "explotación maliciosa del espacio digital". Marruecos se exculpa así de cualquier responsabilidad y defiende que actuó de manera "proactiva e integral", con más vigilancia y movilización policial. Una versión difícil de encajar con las imágenes de decenas de miles de personas cruzando la frontera casi sin obstáculos. Las cifras de Rabat también quedan muy lejos de las españolas. El Gobierno marroquí habla de 40.000 personas, frente a las más de 60.000 contabilizadas inicialmente por España y las estimaciones aún superiores de las autoridades ceutíes. En cuanto a las víctimas, solo reconoce once muertos recuperados en territorio marroquí: diez ahogados y una persona que habría muerto tras caer desde una zona rocosa. No es un balance global, pero la manera de presentarlo minimiza una tragedia que al otro lado de la frontera ya se cuenta por decenas.
Vivas desmonta el "socio fiable"
La pregunta de fondo, sin embargo, sigue siendo la misma: ¿es Marruecos un socio fiable o el país que permitió que la frontera quedara abierta? El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, responde a El País que Rabat ha demostrado que no merece confianza. Las autoridades marroquíes, en cambio, se reivindican como un socio "fiable y responsable". Entre ambos relatos, una frontera desbordada y decenas de muertos. El diario de Prisa abre precisamente con una enmienda al relato de Rabat y también al que ha defendido el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. "Marruecos ha demostrado que no es fiable, hay que exigirle respeto", afirma Juan Jesús Vivas en una entrevista. El presidente popular, que lleva más de 25 años gobernando Ceuta, reclama una "respuesta contundente" y señala directamente al vecino del sur. Su afirmación contrasta con la defensa hecha solo unas horas antes por Marlaska, que había proclamado que Marruecos no era ninguna amenaza para España, sino un socio "absolutamente fiable". El diario pone también el acento en los jóvenes que todavía permanecen en Ceuta e intentan escapar de los retornos. La fotografía principal muestra migrantes escondidos en una zona boscosa, donde buscan refugio tanto de la policía como de las redadas protagonizadas por algunos vecinos para expulsarlos de los barrios. Ya no es la riada humana entrando en la ciudad, sino los restos dispersos de aquella avalancha intentando no ser descubiertos.
Una morgue y una reforma urgente
El ABC comparte con El País una imagen muy parecida: un grupo de migrantes refugiados en el bosque para evitar que la policía los devuelva a la frontera. Pero el decano de la prensa conservadora prefiere abrir con una consecuencia legislativa de la crisis: "El gobierno se ve forzado a pactar la reforma urgente de la ley de extranjería". Según el diario, la avalancha ha obligado a Sánchez a abrirse a modificar la norma, mientras el PP ya tiene registrada una propuesta en el Congreso. Ceuta sirve así para dar empuje a la agenda migratoria de los populares y presentar al ejecutivo como un gobierno obligado a rectificar después de haber perdido el control. La dimensión humana aparece en la información sobre la morgue habilitada en el antiguo hospital militar para acoger los casi 90 cadáveres recuperados. El dato confirma que, más allá de los recuentos todavía contradictorios, las autoridades se preparan para un balance mucho más alto. En un rincón, el ABC también apunta al caso Zapatero y afirma que el expresidente se reunió hasta ocho veces con María Jesús Montero, pero deja el motivo para el interior.
Guerra dentro del gobierno por las culpas de Ceuta
El Mundo también busca las consecuencias para Pedro Sánchez, pero sitúa la batalla dentro del mismo ejecutivo: “El aluvión de Ceuta abre una crisis entre Interior y Defensa”. Según el rotativo, la Moncloa ha ordenado blindar a Marruecos de cualquier responsabilidad y la búsqueda de culpables se ha desplazado hacia los servicios de seguridad y el CNI. El diario sostiene que Interior no atendió lo suficiente las advertencias de Juan Jesús Vivas, mientras los servicios de inteligencia tampoco alertaron de la magnitud de lo que se estaba preparando. La tesis es clara: como políticamente no se puede señalar a Rabat, las responsabilidades se buscan dentro del Estado. La lectura encaja con la principal contradicción del relato gubernamental. Sánchez definió el aluvión como una “violación de la integridad territorial de España”, pero no identificó al agresor. Si Marruecos queda exonerado y toda la culpa corresponde a las mafias, la desinformación o un fallo de inteligencia, la crisis acaba convertida en un fracaso interno español.
La Razón dedica la fotografía principal a ciudadanos marroquíes que observan Ceuta desde detrás de la valla, vigilada por efectivos del ejército español. “Ceuta se recupera bajo la sombra de más de cien muertos”, resume el diario, que asume ya una cifra superior al recuento oficial.
Catalunya: retornos, reciprocidad y el silencio roto
En Catalunya, La Vanguardia afirma que “el ejecutivo acelera el retorno de los migrantes que todavía hay en Ceuta”, un titular que aporta poca novedad después de días de devoluciones y retornos masivos. Más sorprendente es el subtítulo: Italia teme que España responda con reciprocidad a la suspensión parcial de Schengen anunciada por Giorgia Meloni, mientras Alberto Núñez Feijóo niega que la normalidad haya vuelto a la ciudad. La cabecera también explica que Donald Trump ha aplazado un nuevo ataque contra Irán ante la posibilidad de un acuerdo, una secuencia de amenaza y aplazamiento que ya se ha repetido varias veces. En clave internacional, destaca que Yábloko, la única formación pacifista que todavía resiste las presiones del Kremlin, ha conseguido presentarse a las elecciones rusas.
El ARA es la cabecera que pone más claramente el drama humanitario en el centro: "Los muertos en Ceuta superarán el centenar". El diario destaca la desesperación de las familias que buscan desaparecidos mientras el recuento oficial sigue creciendo. La portada no trata a las víctimas como una cifra cerrada, sino como un balance provisional que el mar y las tareas de identificación pueden seguir elevando. La fotografía está protagonizada por migrantes subsaharianos, una minoría entre quienes cruzaron la frontera, pero un colectivo especialmente vulnerable que se resiste a abandonar Ceuta porque volver atrás tampoco representa ninguna salida. El ARA también recoge el choque mortal entre dos helicópteros de extinción de incendios en Grecia y la ampliación del tope del alquiler a más municipios españoles.
El Punt Avui, en cambio, elige una portada propia y veraniega: dedica el dossier principal a los naturistas que reivindican playas y espacios donde poder ir desnudos sin tener que dar explicaciones. Para resumir el resto de la actualidad, sin embargo, recuerda que "las guerras no hacen vacaciones en agosto".







