Comer como en un restaurante sin gastar una fortuna también es posible en casa. Dani García ha ideado un menú completo por unos 10 euros que incluye entrante, plato principal y postre, demostrando que el resultado depende muchas veces más de la técnica que del precio de los ingredientes. El chef ha comenzado revelando el primer plato: una ensalada de queso de cabra gratinado con manzana caramelizada y una vinagreta de almendra y balsámico de frambuesas. Una receta construida con productos sencillos, pero con tres pequeños gestos que transforman completamente el resultado: caramelizar la fruta, gratinar el queso y preparar el aliño aparte.
Unas recetas sencillas y económicas para tener una muy buena comida en casa
Manzana caramelizada y queso de cabra gratinado
La receta comienza con una manzana, que Dani García divide en dos preparaciones diferentes. Una parte se corta en láminas finas y se cubre con una cantidad pequeña de azúcar. Luego se carameliza con un soplete hasta que la superficie queda ligeramente tostada. Si no tenemos este utensilio en casa, también se puede conseguir un efecto similar pasando las láminas brevemente por una sartén muy caliente con un poco de azúcar.
La otra mitad de la manzana se corta en dados pequeños y se reserva para la vinagreta. De esta manera, un mismo ingrediente aporta dos texturas: la fruta caramelizada ofrece dulzura y una textura más tierna, mientras que los dados crudos mantienen frescura y un punto crujiente. Es precisamente esta combinación la que hace que una ensalada aparentemente sencilla tenga más profundidad.
El segundo protagonista es el queso de cabra. García utiliza un rulo madurado con trufa, pero la receta funciona perfectamente con cualquier queso de cabra de buena calidad. El secreto es gratinarlo justo antes de servirlo. El exterior queda caliente y ligeramente tostado, mientras que el interior conserva la cremosidad. Este contraste funciona especialmente bien con la acidez de la manzana y el gusto más intenso del aliño.
La vinagreta es el detalle que hace que parezca de restaurante
Para acabar el plato, el chef prepara una vinagreta con almendras, los dados de manzana reservados, balsámico de frambuesas y aceite de oliva. Las almendras se pueden utilizar con piel porque aportan más textura y un gusto ligeramente tostado. No hace falta triturarlo todo hasta obtener una salsa homogénea: dejar pequeños trozos permite que cada bocado tenga una textura diferente.
A la hora de montar la ensalada, solo hay que disponer una base de hojas verdes, repartir la manzana caramelizada, colocar el queso de cabra recién gratinado y acabar con la vinagreta. El resultado combina dulce, ácido, cremoso y crujiente sin necesidad de una lista interminable de ingredientes.
Este es precisamente el principio que Dani García quiere demostrar con su menú de 10 euros. Cocinar barato no significa limitarse a platos aburridos. Una técnica tan sencilla como gratinar, caramelizar o preparar una vinagreta propia puede cambiar completamente un producto cotidiano. El entrante es solo la primera parte del menú: después llegarán el principal y el postre, manteniendo la misma idea de cocina fácil, asequible y con apariencia de restaurante.
