Una revisión publicada en Psychological Medicine analiza las evidencias disponibles sobre la relación entre lectura, salud cerebral, cognición, bienestar y salud mental. Los estudios revisados encuentran asociaciones entre el hábito de leer y diferentes indicadores de mejor salud cognitiva y emocional.
Una de las investigaciones analizadas en la revisión, con más de 10.000 niños y adolescentes, los participantes que habían empezado a leer por placer durante la infancia presentaban, años más tarde, mejores resultados en aspectos como la atención, la memoria de trabajo, la memoria episódica y el control inhibitorio. También mostraban menos problemas de salud mental, menos estrés y depresión y mejores interacciones sociales.
Además, los posibles beneficios de leer también aparecen cuando nos hacemos mayores. En un estudio de más de 5.000 personas sanas de más de 55 años, las que mantenían el hábito de realizar actividades que ponen el cerebro a trabajar tenían menos probabilidades de desarrollar problemas de memoria y otras dificultades cognitivas durante los cinco años siguientes. Y la lectura, en particular, también salió bien parada. Más de 800 personas de más de 65 años, que leían diarios, revistas o libros se relacionó con un 33% menos de riesgo de desarrollar Alzheimer. Y en otro estudio, con personas de más de 75 años, quienes leían habitualmente presentaban un 35% menos de riesgo de demencia a lo largo de unos cinco años.
Estas cifras son especialmente interesantes, pero tienen una limitación importante. Son cifras de estudios observacionales. Por lo tanto, no permiten afirmar que leer sea, por sí solo, la causa directa de esta reducción del riesgo.
Leer también puede influir en el bienestar
Parece que los beneficios asociados a la lectura no son solo cognitivos. En una encuesta a más de 4.000 adultos, el 64% de las personas que leían al menos 30 minutos a la semana afirmaban comprender mejor los sentimientos de los demás, frente al 48% entre los no lectores. En la misma encuesta, el 38% de los participantes señalaban la lectura como su forma preferida de desconectar y reducir el estrés. Otra encuesta, con cerca de 2.000 participantes, encontró que el 74% consideraba que leer había tenido un efecto positivo sobre su salud mental y bienestar.
Aunque estos datos son autodeclarados y pueden estar condicionados por el hecho de que las personas que participan en estas encuestas sean precisamente lectoras habituales, la lectura podría asociarse con mejor rendimiento cognitivo, bienestar y empatía. Sin embargo, todavía se necesitan estudios experimentales para determinar cuáles de estos efectos son causales y entender exactamente cómo la lectura puede modificar el cerebro.