El círculo penal se cierra: Begoña a juicio con jurado y vuelta de tuerca a ZP

Dos movimientos judiciales aparentemente desconectados hicieron diana este lunes en las filas socialistas: en primer lugar, el juez Juan Carlos Peinado, que se jubila esta semana, ha dejado el caso de Begoña Gómez cerrado a cal y canto. Así, ha enviado a la esposa del presidente del gobierno a juicio con jurado popular una vez que ha dictado el auto de juicio oral por dos delitos: tráfico de influencias y malversación de caudales públicos, por los que, si fuera considerada culpable, podría enfrentarse a una pena de entre 3 y 15 años de cárcel. Después está el paso que ha dado el juez de la Audiencia Nacional Fernando Calama, que ha dado un ultimátum de tres días hábiles al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero para que presente las facturas o pruebas de origen de las famosas joyas encontradas en la caja fuerte y que un primer examen pericial de la joyería Ansorena de Madrid y el Instituto Gemológico Español elevó a 1,3 millones de euros.

Cada una de las noticias por sí sola ya tiene una importancia enorme, ya que afectan nada menos que a la esposa del presidente del gobierno en ejercicio y a un expresidente. En ambos casos, es la primera vez que sucede, procesalmente hablando, algo igual: tanto el procesamiento como la posibilidad de que ambos puedan acabar en la prisión. El juez Calama también ha citado para el 30 de noviembre a las dos hijas del expresidente, Laura y Alba, como investigadas por blanqueo de capitales, tráfico de influencias y pertenencia a organización criminal. Su empresa de marketing y eSports, Whathefav S.L., aprece como un centro de redistribución de flujos económicos o pantalla para canalizar, ocultar y blanquear las comisiones presuntamente ilícitas que recibía su padre por un montante de alrededor de 800.000 euros.

Aunque la justicia no es precisamente rápida, que el desenlace de la causa contra Begoña Gómez se dirimirá en un juicio con jurado popular en Madrid ya es irreversible. Si seguimos la lógica de actuaciones similares de la Audiencia Provincial de Madrid, para un juicio de esta naturaleza, lo razonable es que el juicio se celebre a la vuelta del verano próximo, en parte porque el calendario de señalamientos de la provincial arrastra retrasos acumulados. No obstante, este es un caso tan especial que cualquier alteración hacia delante o hacia atrás tampoco es descartable. A estos retrasos se suman los trámites previos obligatorios, pero, sobre todo, la complejidad de elección de un jurado donde las diferentes fases, como el sorteo y la impugnación de los nueve ciudadanos que formarán el tribunal, añaden varios meses de margen administrativo.

Una carrera de obstáculos es mucho más sencilla que el horizonte que tienen el PSOE y los socialistas por delante

Por lo que respecta a Zapatero, su horizonte judicial es también sombrío. La segunda estación del viacrucis particular del expresidente —la primera fue su comparecencia antes del verano en la Audiencia Nacional— es la conminación de un máximo de tres días para que explique el origen de las joyas. Zapatero está claramente en falso en este punto, ya que cuando compareció el pasado 17 de junio se acogió a su derecho a no declarar sobre el lote de joyas y pidió un plazo de 10 días, prometiendo que presentaría la documentación justificativa correspondiente. La prórroga ha pasado con creces y no ha presentado ningún papel en el juzgado.

El juez ha dado, además, una vuelta de tuerca al valor del lote de joyas y ha pedido una nueva pericial a la joyería Yanes para conocer el origen geográfico exacto de las gemas, los metales y las fechas en las que fueron engarzadas. Habrá que esperar a si Zapatero hace algún movimiento que no haya hecho en estos más de tres meses, pero cuesta pensar que después de tanto tiempo tenga algún as en la manga, porque ya lo habría jugado. Y todo ello en puertas de que la imputación del PSOE como persona jurídica se considere a día de hoy un hecho y que se encuentre en una fase inminente, ya que el cerco judicial se ha ido estrechando cada vez más y más. Vamos, que una carrera de obstáculos es mucho más sencilla que el horizonte que tienen el PSOE y los socialistas por delante.