La cena de calabacín, tomate y queso que parece pizza, pero no lleva masa y es muy sana

Hay cenas que entran por los ojos porque recuerdan platos mucho más contundentes, pero que en realidad se preparan con ingredientes sencillos y ligeros. Esta receta de calabacín, tomate y queso es un buen ejemplo: parece una pizza, tiene una capa gratinada muy apetitosa y se puede preparar en poco tiempo, pero no lleva masa. El calabacín hace de base, el tomate aporta jugosidad y el queso da ese acabado fundido que hace que el plato resulte especialmente atractivo. Es una opción práctica para cenar cuando apetece algo caliente sin recurrir siempre a bocadillos, pasta o pizzas tradicionales.

Una cena con pinta de pizza que siempre apetece y que es mucho más sana

El calabacín se convierte en la base de la receta

El primer paso es lavar bien el calabacín y cortarlo en rodajas finas o, si se prefiere, longitudinalmente en láminas. Cuanto más uniformes sean, más fácil será que se cocinen todas al mismo ritmo. Se pueden colocar sobre una bandeja o directamente en un recipiente apto para el horno o la freidora de aire.

unsplash pizza
unsplash pizza

Encima se reparte tomate. Puede ser tomate natural en rodajas, tomate triturado bien escurrido o una salsa casera sencilla. Lo importante es no añadir demasiada cantidad porque el calabacín ya suelta agua durante la cocción. Si ponemos demasiado líquido, el resultado puede quedar blando en lugar de ligeramente tostado.

Después llega el queso. Mozzarella, emmental, gouda o cualquier queso que funda bien sirve para conseguir el efecto de pizza. No hace falta poner una capa excesiva: una cantidad moderada es suficiente para cubrir las verduras y conseguir un gratinado sabroso. Para terminar, se puede añadir orégano, pimienta negra, albahaca seca o un poco de ajo en polvo.

El horno o la freidora de aire hacen el resto

La preparación solo necesita calor suficiente para que el calabacín se ablande ligeramente y el queso se funda. En el horno se puede cocinar a temperatura alta hasta que la superficie esté dorada. En la freidora de aire, el proceso suele ser aún más rápido, aunque conviene controlar los últimos minutos para que el queso no se tueste demasiado.

Un truco útil es cocinar primero el calabacín unos minutos sin el queso si se ha cortado un poco grueso. Después se añaden el tomate y el resto de ingredientes y se acaba de gratinar. Así se evita que la verdura quede demasiado dura mientras el queso ya está completamente fundido. Esta falsa pizza también admite muchas variaciones. Se puede completar con champiñones, jamón cocido, aceitunas, atún u otras verduras, pero la combinación más simple ya funciona perfectamente.

El resultado es una cena rápida y ligera con apariencia de pizza, pero sin necesidad de preparar ni comprar ninguna masa. Calabacín, tomate y queso son suficientes para conseguir un plato caliente, fácil y muy versátil, ideal para resolver una cena entre semana sin complicarse mucho en la cocina.