Una simple lata de garbanzos puede convertirse en un aperitivo crujiente, especiado y sorprendentemente adictivo con la ayuda de la freidora de aire. No hace falta preparar ninguna masa, ni freír con mucho aceite, ni complicarse con ingredientes difíciles de encontrar. El secreto es tan sencillo como escurrir bien los garbanzos, condimentarlos y dejar que el aire caliente los tueste hasta que queden dorados por fuera. Es una manera diferente de comer legumbres, especialmente práctica cuando apetece picar algo entre horas o preparar un aperitivo rápido antes de comer o cenar.
Los garbanzos pueden convertirse en un snack muy interesante y sano
Secar bien los garbanzos es el paso que marca la diferencia
El primer paso es abrir un bote o una lata de garbanzos cocidos, pasarlos por agua y escurrirlos muy bien. Este detalle es importante porque, si conservan demasiada humedad, tardarán más en tostarse y pueden quedar blandos en lugar de crujientes. Lo mejor es dejarlos unos minutos en un colador y, después, pasarlos suavemente por papel de cocina para retirar el exceso de agua sin aplastarlos.

Cuando estén secos, se ponen en un bol con una pequeña cantidad de aceite de oliva. No hace falta cubrirlos completamente: solo una capa fina para que las especias se adhieran mejor y la superficie se tueste de manera uniforme. Una combinación muy fácil es utilizar pimentón, comino, orégano y sal, pero aquí se puede adaptar la receta al gusto de cada uno. También funcionan el curry, el ajo en polvo, la pimienta negra, hierbas secas o un poco de pimienta picante.
A continuación, se reparten los garbanzos en la cesta de la freidora de aire. Es preferible que no queden excesivamente apilados, para que el aire caliente tenga que circular a su alrededor. Se cocinan durante aproximadamente 15 o 20 minutos, aunque el tiempo puede variar ligeramente según la potencia de cada aparato y la cantidad de garbanzos.
Sacudir la cesta ayuda a conseguir un tostado uniforme
A medio proceso conviene abrir la freidora y sacudir bien la cesta. Esto hace que los garbanzos cambien de posición y se tuesten por todas partes. Durante los últimos minutos hay que vigilarlos especialmente, porque pueden pasar de dorados a demasiado tostados con rapidez. Cuando estén secos por fuera y tengan una textura firme y crujiente, ya se pueden retirar.
Una vez fuera, es recomendable dejarlos reposar unos minutos. Al enfriarse pueden acabar de ganar textura y quedar aún más crujientes. Este es también un buen momento para probarlos y añadir un poco más de sal o de especias si se quiere un sabor más intenso.
Además de funcionar como aperitivo, estos garbanzos crujientes en la freidora de aire se pueden utilizar para dar textura a ensaladas, cremas de verduras, platos de arroz o boles con cereales. Con un ingrediente habitual de despensa y menos de media hora, es posible preparar un snack sencillo, sabroso y muy versátil que demuestra que una lata de garbanzos puede dar mucho más juego de lo que parece.