Comer un postre de chocolate y mantener una alimentación más cuidada no siempre tiene que ser incompatible. Jordi Cruz lo demuestra con un bizcocho diferente, sin gluten, sin harina y con una base muy sencilla que solo necesita cuatro ingredientes principales: huevos, chocolate negro, mantequilla y un poco de azúcar. El resultado no es el típico bizcocho seco, sino una elaboración mucho más cremosa, intensa y con una textura a medio camino entre un pastel esponjoso y una mousse horneada. Ideal para el verano si quieres algo dulce, pero sin cargarla de harinas ni ingredientes innecesarios.
Un postre sano con sabor a chocolate es el sueño de muchas personas
Sin harina y con mucho sabor a chocolate
La clave de esta receta es que toda la estructura del pastel la dan los huevos. Para prepararlo se necesitan ocho huevos, 50 gramos de azúcar, 250 gramos de chocolate negro del 70% y 100 gramos de mantequilla. No lleva harina de trigo, ni harinas alternativas, ni levadura. Por eso es una opción interesante para quien busca un postre sin gluten y con más presencia de proteína gracias a la cantidad de huevo.
El primer paso es precalentar el horno a 160 grados. También conviene poner una bandeja con agua caliente en la parte inferior del horno, para que genere humedad durante la cocción. Este detalle ayuda a conseguir una textura más suave y evita que el pastel quede demasiado seco.
Después hay que separar las yemas de las claras. Las yemas se montan con la mitad del azúcar hasta que queden bien espumosas, claras y aireadas. Este paso es importante porque da volumen y una textura más fina a la mezcla final. Aparte, se funde el chocolate negro con la mantequilla. Se puede hacer en el microondas, pero siempre poco a poco, en tandas cortas y removiendo cada vez. El chocolate no se debe calentar en exceso, porque podría perder brillo o coger una textura extraña.
El merengue es lo que hace subir el pastel
El otro punto clave es montar bien las claras. El bol debe estar limpio y sin restos de grasa. Cuando las claras empiezan a espumar, se añade el resto del azúcar y se continúa batiendo hasta obtener un merengue firme. Después se mezcla el chocolate fundido con las yemas montadas. Cuando todo está integrado, se incorpora el merengue con movimientos envolventes. Este gesto se debe hacer con calma, porque el aire de las claras es lo que da esponjosidad al bizcocho.
La mezcla se pasa a un molde engrasado y se cuece durante unos 50 minutos a 160 grados, con la humedad dentro del horno. Cuando está listo, conviene dejarlo reposar antes de cortarlo, para que la textura se asiente. Se puede servir solo, porque ya tiene mucho sabor a chocolate, o acompañarlo con nata montada con azúcar glas avainillado. También admite un poco de helado o fruta fresca.
Así pues, este bizcocho de Jordi Cruz es una manera diferente de disfrutar del chocolate en verano. Sin gluten, sin harina y con una textura cremosa, es una receta sencilla pero muy resultona para cuando quieres un postre casero sin renunciar del todo a cuidarte.
