Hay recetas que demuestran que comer sano no significa renunciar al gusto ni a platos que tradicionalmente se asocian a elaboraciones más contundentes. Y es que los cambios más interesantes en la cocina muchas veces llegan cuando se replantea una receta clásica sin perder aquello que la hace especial. Esta es precisamente la idea detrás de la lasaña vegetal de los hermanos Torres. Su propuesta elimina completamente la pasta tradicional y la sustituye por verduras, manteniendo las capas, la cremosidad y aquella sensación de plato completo que hace que una lasaña siga siendo una lasaña. El resultado es una receta ligera, llena de sabor y perfecta para comer cualquier día.

Los chefs preparan un plato tradicional, delicioso y apto para todo el mundo

El gran cambio es sustituir la pasta por verduras

La base de la receta es muy simple y se basa en calabacín y berenjena cortados en láminas largas que harán el papel de la pasta. Este es uno de los secretos del plato porque permite reducir peso sin perder estructura. De esta manera, el primer paso es calentar el horno con el grill al máximo y marcar las láminas de calabacín y berenjena en una sartén con un poco de aceite de oliva. Solo se tienen que dorar ligeramente para que suelten parte del agua y no humedezcan la lasaña durante el horno.

Mientras tanto, se prepara el relleno. Se pican finamente dos dientes de ajo, una cebolla y un puerro y se sofríen lentamente con aceite de oliva junto con unas ramas de romero y tomillo. Cuando estas verduras ya están tiernas, se incorporan los champiñones muy picados. Este paso es importante porque deben cocinarse bien hasta que pierdan completamente el agua y concentren el sabor. Después solo hay que añadir el tomate frito e integrar toda la mezcla.

Una lasaña vegetal que sigue siendo muy cremosa

La realidad es que uno de los grandes aciertos de esta receta es que no intenta imitar la carne, sino construir el sabor a base de verduras. Llega entonces el momento del montaje. Se coloca una capa de láminas de verduras, después una capa del sofrito y se repite el proceso hasta completar toda la bandeja. En la parte superior se añade mozzarella vegana y un poco de orégano seco para dar aroma y conseguir aquel acabado gratinado tan característico. La lasaña entra en el horno durante unos 10 minutos o hasta que la superficie queda bien dorada.

Cuando sale, es recomendable dejarla reposar unos minutos antes de cortarla para que las capas cojan consistencia. Así pues, esta lasaña vegetal de los hermanos Torres demuestra que una receta clásica se puede reinterpretar sin perder identidad. Sin pasta y sin carne, pero con mucha textura, aroma y un resultado que funciona tanto para una comida completa como para preparar con antelación y comer durante toda la semana.