Pedro Sánchez ha sufrido el peor batacazo en una encuesta después de la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero, que se suma al caso de cloacas que ha estallado en las filas socialistas. Según el barómetro de Sigma Dos para El Mundo de junio, el PSOE ha perdido ocho diputados en poco más de un mes. Si hoy hubiera elecciones, el 26,4% de los votantes votaría al partido del presidente del Gobierno, dos puntos por debajo de lo que reflejaba la encuesta publicada en mayo. Para aquel sondeo, las preguntas se hicieron entre el 24 y el 29 de abril, cuando Zapatero todavía participaba en mítines y no se sabía nada del último caso que implica a Leire Díez. Ahora, el cuestionario se ha hecho en las dos primeras semanas de junio, y la situación ha sido del todo diferente. Y, claro, se ha notado.
El PSOE conseguiría hoy 108 diputados, trece menos que los 121 que tiene ahora en el Congreso. No es el peor resultado de la legislatura, ya que en la encuesta de Sigma Dos de agosto del año pasado también cayó hasta la misma cifra, en plena tormenta por el caso Cerdán; mientras que en febrero cayó hasta los 106. La cuestión es que aquellas caídas fueron más progresivas que la de este junio, cuando los socialistas han perdido de golpe ocho escaños. Para más inri, dos de estos diputados (de Madrid y La Rioja) pasan al PP, que llegaría a los 140 escaños con el 32,6% de los votos; tres, a Vox (Andalucía, Baleares y Castilla y León), que crece hasta los 60 asientos (17,2% de los votos); y Aliança Catalana, que obtendría dos escaños en Catalunya, quitándole uno al PSC. Ahora bien, los de Sílvia Orriols han dicho a menudo que no se presentarán a las siguientes elecciones al Congreso, a pesar de que diversas encuestas no les hacen caso.
Fuga de votantes a la derecha
La fuga de votantes del PSOE al PP y Vox es real, y más alta que nunca. El 8,8% de las personas que votaron a Sánchez en 2023, ahora prefiere a Alberto Núñez Feijóo (688.311), y un 4,5% prefiere a Santiago Abascal (351.977). Así, los socialistas pierden más de un millón de votos hacia las derechas, un 13,3% de los 7,8 millones de votos que recibió en las elecciones de hace tres años. Eso sí, recupera 122.412 papeletas porque recibe un 1,5% descontento con Feijóo —de Abascal, cero. Pero nada puede paliar las malas noticias: por si no fuera suficiente, la fidelidad de voto está en mínimos (solo repetiría el 66,9% de sus electores), así como el apoyo de los indecisos (solo un 7% duda de si votarlos).
El 32% de las personas que no repetirían su voto al PSOE manifiesta "desconfianza por las informaciones que rodean la presidencia del Gobierno", cuando hace un mes esta cifra solo era del 23,8%. Y esto afecta a toda la izquierda: en plena guerra interna, Sumar reuniría un 7% de los votos, a pesar de la caída del PSOE, y tan solo obtendría diez diputados; y Podemos, solo dos escaños y el 3,4% de los apoyos. ERC todavía sube una décima insuficiente, mientras que Junts, EH Bildu y PNV caen. El BNG crece también una décima y, ahora sí, roba un diputado al PSOE; por su parte, Adelante Andalucía irrumpe en el Congreso también a costa de los socialistas después del éxito en las elecciones autonómicas.