El auto del juez de la Audiencia Nacional, José Luis Calama, que instruye el caso Plus Ultra contra el expresidente del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, en el que le imputa por varios delitos, presenta suficientes y preocupantes indicios para que haya sido citado a declarar como investigado el próximo 2 de junio. Eso es lo primero que se debe decir del auto de 88 páginas y que ha trastocado toda la agenda política, ya que va a ser el primer expresidente del gobierno en España que se encuentra en este trance acusado nada menos que de corrupción. Las reacciones que se produjeron a primera hora de la mañana desde las filas socialistas, hablando simplemente de un caso de lawfare, se fueron atemperando a lo largo del día y dando paso a una sensación muy diferente y a tres tipos de declaraciones: los indicios que se detallan en el auto son preocupantes, nos llega en un mal momento y Zapatero es, realmente, caza mayor por este componente ético-político del que él ha hecho bandera y nosotros hemos alimentado.

Si cuando se conocieron los primeros autos judiciales del exministro José Luis Ábalos y de su hombre de confianza para todo, Koldo Martínez, el PSOE estaba preparado y lo que vivió es una sensación de vergüenza generalizada, unida a la preocupación por ser personas muy cercanas a Pedro Sánchez —el grupo del Peugeot de las primarias—, la cosa escaló y mucho con el siguiente auto, el del exsecretario de Organización socialista Santos Cerdán, en junio de 2025. Entonces se vivió en las filas socialistas un escenario de pánico por el volumen de información que podía poseer y el uso que podría llegar a hacer. Ese episodio aún está por juzgar y el partido lo ha asumido con la misma normalidad que en esta época se hace frente a cada una de las crisis: cierre de filas y hasta la siguiente. El caso de Zapatero ha sido muy diferente, ya que la palabra que más se aproxima es un estado de shock, sin saber qué es lo que deben hacer. Además, hay una carpeta que puede acabar siendo aún más preocupante, que es la relacionada con el petróleo y con Venezuela y, por extensión, con Estados Unidos. Todo ello es lo que convierte judicialmente este caso en un verdadero terremoto político, ya que se entremezclan acusaciones de organización delictiva con blanqueo de capitales y tráfico de influencias.

Hay una carpeta que puede acabar siendo aún más preocupante, que es la relacionada con el petróleo y con Venezuela y, por extensión, con Estados Unidos

El juez instructor cifra en casi 2 millones de euros (1,95) las comisiones irregulares que Zapatero y su entorno —ahí entran también sus dos hijas— habrían cobrado en el marco de la supuesta trama, cuya finalidad, según Calama, es la obtención de beneficios económicos mediante la intermediación y el ejercicio de influencias ante instancias públicas en favor de terceros, principalmente la empresa beneficiaria Plus Ultra. El relato judicial señala que Zapatero intermedió para que se aprobaran los 53 millones de euros que el Gobierno concedió a la compañía Plus Ultra durante la pandemia y de esa cantidad después percibió una comisión de un 1 % a través de los pagos que le hacía su amigo Julio Martínez Martínez. La Fiscalía Anticorrupción vio indicios de que Plus Ultra habría hecho un uso indebido del dinero público del rescate y de la existencia de una trama para blanquear capitales y presentó entonces una denuncia a la Audiencia Nacional que ha llevado ahora a la imputación de Zapatero.

Unido a esto están las acusaciones indiciarias de su actuación en Venezuela, que es un escenario nada menor del auto. Zapatero estaría implicado directamente en operaciones económicas de alto nivel en el país caribeño: negocios como son el petcoke (coque de petróleo), el oro y la compraventa de acciones o divisas. El auto también se adentra en el comercio de petróleo y conexiones políticas. De hecho, apunta que, para acceder a la compraventa de petróleo venezolano, los compradores debían canalizar su gestión a través de Zapatero, presentado como nexo clave, mediante una necesaria carta de intenciones que él canalizaba. También hace referencia a testaferros y vínculos societarios y a cómo a algunos testaferros se les habría pagado en efectivo durante sus múltiples viajes desde Venezuela a España. El nivel de detalles indeciarios puesto por escrito es ciertamente grave y, por lo que parece, estamos en una fase preliminar de información y es imposible, incluso, descartar hoy que no haya una petición de extradición de Estados Unidos.

Aunque Zapatero lo ha negado todo y ha querido coger la máxima distancia posible, el principal problema que tiene es que hay comunicaciones y correos que le dejan en mal lugar y desmienten la defensa que trata de hacer. Una de las comunicaciones es demoledora. Es la que se refiere a unas declaraciones del presidente de Plus Ultra sobre pagar a Zapatero por su influencia. La transcripción es la siguiente: "Como dice un amigo, vamos a follar aunque haya que pagar un poquitín". Nada más gráfico que esta frase, y todo eso pasando en pandemia.