El chef Dabiz Muñoz ha vuelto a poner el foco en Barcelona, y no precisamente en uno de esos lugares más conocidos por la mayoría o que destaca en redes. En esta ocasión, su recomendación apunta a un restaurante que pasa casi desapercibido desde fuera, pero que esconde una de las experiencias gastronómicas más sorprendentes de la ciudad. Se trata del restaurante japonésDos Palillos. Ubicado en una calle tranquila del centro, muy cerca del Raval, el local en sí mismo, no llama la atención a simple vista. No hay grandes carteles ni una fachada imponente que indique donde se encuentra. Sin embargo, tras esa discreción se esconde un restaurante con estrella Michelin que ha sabido construir una propuesta única en Barcelona.

Los sabores de la cocina japonesa es una de las grandes inspiraciones para Dabiz Muñoz 

Cocina asiática reinterpretada con técnica de autor

La clave de Dos Palillos está en su concepto. No es un japonés tradicional, ni tampoco un restaurante asiático al uso, con los platos de siempre. Su propuesta consiste en reinterpretar la cocina asiática desde una perspectiva contemporánea, con técnicas de alta cocina y una creatividad muy marcada.

 

El formato también es parte de la experiencia. Los comensales se sientan en una barra frente a la cocina, donde cada plato se prepara prácticamente en directo, como si de un espectáculo se tratara. Esto genera una conexión especial con el proceso y convierte la comida en algo más que una simple degustación. Este tipo de cocina, donde se mezcla precisión técnica con imaginación, encaja perfectamente con la filosofía de Dabiz Muñoz, siempre en busca de propuestas que rompan moldes y aporten algo distinto. Y este restaurante lo hace con nota, y estrella Michelin.

Una experiencia exclusiva que tiene su precio

Comer en Dos Palillos no es barato, y tampoco pretende serlo. La experiencia se articula a través de menús degustación que varían en función de los productos y la temporada. El más completo, que incluye ingredientes como wagyu o caviar, alcanza los 175 euros por persona. Un precio que no es apto para todos los bolsillos.

El precio puede parecer elevado, pero responde a una propuesta muy trabajada, donde cada plato está pensado al detalle. No se trata solo de comer, sino de vivir una experiencia gastronómica completa. Además, el restaurante ha logrado consolidarse como uno de los referentes de cocina asiática de autor en Barcelona, algo que no es fácil en una ciudad con una oferta tan amplia.

Así pues, Dos Palillos demuestra que la excelencia no siempre está en lo evidente. En un local pequeño y discreto, se esconde uno de los restaurantes más interesantes de la ciudad, capaz de sorprender incluso a chefs del nivel de Dabiz Muñoz. Un lugar que confirma que, en gastronomía, las mejores experiencias muchas veces empiezan donde menos te lo esperas.