Antonio Povill, Tomàs Salaet y Joaquín Cid ya tienen desde este sábado un adoquín Stolpersteine en las calles de su pueblo natal, Benifallet, en homenaje a su paso por los campos de concentración nazis. El acto también ha acogido la figura de Francisco Margalef, que ya disponía de un adoquín desde 2018 en Olesa de Montserrat. Las historias de los cuatro vecinos víctimas de la dictadura de Adolf Hitler han ocupado un espacio central en el municipio del Baix Ebre. En concreto, sus vecinos han recordado el paso de Joaquín Cid por el campo de concentración de Aurigny, así como la deportación de Antonio Povill, Tomàs Salaet y Francisco Margalef a Mauthausen.

El homenaje ha contado con la presencia de familiares de los deportados y ha servido también para reivindicar los valores democráticos que marcaron la trayectoria vital de estos vecinos antes de sufrir la represión nazi. Para muchas familias, el acto ha tenido un fuerte componente de memoria y reparación después de décadas de silencio y duelo. Es el caso de Rocío Margalef, sobrina de Francisco Margalef, asesinado en julio de 1942. “Creo que es un acto de justicia, sobre todo para que las generaciones futuras vean qué pasó y no se repita”, ha afirmado. Margalef también ha advertido que el contexto actual le genera preocupación: “Desgraciadamente, estamos en un momento histórico terrible, donde muchas cosas se están repitiendo”.

Adoquines 'Stolpersteine' que se han colocado en Benifallet / ACN
Adoquines 'Stolpersteine' que se han colocado en Benifallet / ACN

La colocación de los adoquines Stolpersteine culmina una iniciativa impulsada hace cuatro años en el marco de las jornadas de memoria democrática de Benifallet. El proyecto nació a raíz del trabajo de investigación de Mireia Margalef Castillo sobre los vecinos del municipio deportados a los campos nazis, una investigación que posteriormente se publicó en formato de libro. Durante el acto, la alcaldesa, Mercè Pedret, ha reivindicado la necesidad de preservar la memoria democrática ante el auge de discursos extremistas. “Sobre todo ahora, en estos momentos, que parece que prolifere el fascismo, que parece que sea un lobo disfrazado de cordero, demos valor a la memoria democrática”, ha defendido. En la misma línea, el conseller de Justícia i Memòria Democràtica, Ramon Espadaler, ha calificado de “imprescindibles” iniciativas como esta para recuperar los nombres y las historias de personas marcadas por la represión fascista.


Los adoquines Stolpersteine —que en alemán significa "piedra que hace tropezar"— fueron creados en 1996 por el artista alemán Gunter Demnig con el objetivo de mantener viva la memoria de las víctimas deportadas por el régimen nazi. Estas piezas conmemorativas, colocadas habitualmente delante de los domicilios o lugares vinculados a los deportados, se han convertido con los años en la iniciativa de memoria descentralizada más extensa del mundo, con más de 117.500 adoquines repartidos en 31 países europeos. En Catalunya ya se han instalado 762 en 126 municipios diferentes, una cifra que el Govern catalán prevé ampliar hasta las 872 a lo largo de este año.