¿Sabías que el ajo crudo contiene un compuesto que puede mejorar tu salud intestinal, cardiovascular y metabólica? Según explica @nutricion.sonia en un reciente vídeo de Instagram, la alicina es el principal compuesto activo del ajo y se forma cuando este se pica o machaca y se deja reposar 10 minutos antes de consumirlo. Este simple gesto potencia los beneficios del ajo, que van desde propiedades antimicrobianas que ayudan a inhibir bacterias, virus y hongos, hasta efectos cardioprotectores que mejoran la circulación y contribuyen al control de la presión arterial. Además, la alicina tiene un potente efecto antiinflamatorio y antioxidante, disminuyendo el estrés oxidativo y la inflamación crónica, y también puede mejorar la sensibilidad a la insulina y el perfil lipídico, favoreciendo un metabolismo saludable. El ajo estimula el sistema inmune sin sobreactivarlo, ofreciendo un efecto inmunomodulador que protege de manera equilibrada. Incorporar ajo crudo correctamente puede ser un aliado poderoso en tu alimentación diaria y en la búsqueda de una vida más larga y saludable, siempre teniendo en cuenta cómo consumirlo para optimizar su tolerancia digestiva.

Cómo aprovechar los beneficios del ajo

Consumirlo de manera correcta: Aunque el ajo crudo es muy potente, puede resultar pesado o “repetirse” debido a sus compuestos sulfurados y a la alicina. Estos compuestos, junto con los fructanos (FODMAP), pueden fermentar en el intestino y generar gases o eructos. @nutricion.sonia explica que cocinar el ajo disminuye parcialmente la alicina y los compuestos volátiles, haciendo que sea mejor tolerado y menos irritante, aunque parte de sus beneficios se pierden. Otra recomendación importante es retirar el centro del ajo o germen verde, especialmente si está brotado, ya que concentra sustancias más picantes y amargas que pueden irritar la mucosa gástrica, provocando acidez o molestias en personas con intestino sensible.

Ajo pelado / Foto: Unsplash

Consumir ajo crudo de manera estratégica, picarlo, machacarlo y dejarlo reposar 10 minutos antes de añadirlo a ensaladas o aderezos, permite aprovechar al máximo sus propiedades antimicrobianas, cardioprotectoras y antiinflamatorias. Además, incorporarlo a la dieta junto con otros alimentos facilita su digestión y minimiza los efectos secundarios. Este conocimiento simple sobre cómo preparar y consumir ajo transforma un alimento común en un verdadero aliado de la salud integral, protegiendo la función cardiovascular, intestinal y metabólica.

Ajos y alimentación / Foto: Unsplash

Consumir ajo crudo correctamente puede ser un aliado poderoso en tu alimentación diaria

El vídeo de @nutricion.sonia recuerda que la clave no es eliminar el ajo por incomodidad, sino adaptar su preparación a tu tolerancia digestiva para aprovechar todos sus beneficios. Con estos simples pasos, el ajo puede convertirse en un ingrediente funcional diario que mejora tu sistema inmune, regula la inflamación y contribuye a un metabolismo equilibrado, mientras potencia tu bienestar general y fortalece la salud a largo plazo.