El ejercicio siempre tiene un punto de desafío, sobre todo si se quiere prosperar. Por lo que si lo hacemos demasiado fácil podemos acomodarnos y no lograr los objetivos. Pero eso no quiere decir que en cualquier tipo de actividad física, por muy complicada que sea, siempre existe la posibilidad de afrontarla de la mejor manera posible para que nos cueste un poco menos y para mantener la motivación de hacerla.

Lo cierto es que, después de un año de pandemia, la mayor parte de la población está haciendo frente a un cansancio vital en mayor o menor medida. En los casos más leves, una cierta desmotivación y en los más graves, trastornos de ansiedad y depresión. La práctica del ejercicio tiene un efecto muy positivo en el estado de ánimo, pero uno de los grandes problemas es encontrar la motivación para hacerlo cuando uno se encuentra no se encuentra bien, bien porque esté bajo de moral o porque tenga una fatiga mental como la que nos está provocando la situación que estamos viviendo.  

No siempre es sencillo animarse a hacer ejercicio si no estamos pasando un buen momento

Estos son algunos consejos para sacar la fuerza de voluntad para hacer una sesión y que no nos cueste tanto.

Hacer entrenamientos más cortos

En lugar de venirse abajo pensando que hay que afrontar una sesión de 45 o 60 minutos de ejercicio físico, se puede pensar de otra manera. La OMS dice que hay que hacer hasta 150 minutos de actividad aeróbica moderada o 75 minutos de actividad aeróbica vigorosa a la semana y la ciencia ha demostrado que se pueden hacer intervalos más cortos sin perder efectividad. Por eso se pueden hacer al día tres sesiones de quince minutos por ejemplo, donde se trabaje las piernas, los brazos, el abdomen o se haga una actividad aeróbica.

Ponerse música a la hora de hacer ejercicio

Parece algo muy simple, pero está demostrado que hacer ejercicio con música reduce el esfuerzo percibido en los ejercicios de resistencia. E incluso aumenta los beneficios generales de un entrenamiento. Así lo demuestra un estudio de 2020 publicado en la revista Frontiers in Psychology en el que se concluye que la música, que es un estímulo externo, probablemente bloquea los estímulos internos como la fatiga.

Además, cuando un cuerpo se sincroniza con el ritmo y coincide con la energía que proviene de una canción, se involucra más en el entrenamiento, lo que crea un ciclo de retroalimentación positiva donde el ejercicio se percibe como algo más sencillo de llevar a cabo.

Sonreír

No se trata de psicología barata. Un estudio publicado en Psychology of Sport and Exercise ha demostrado que sonreír al hacer ejercicio provoca que se use menos oxígeno y se sea más eficiente en la actividad, lo que reduce la tasa de esfuerzo percibido. Además, reduce la tensión muscular, porque todo el cuerpo está conectado y tensar demasiado el rostro, por ejemplo frunciendo el ceño, puede afectar el resto de sus músculos y provocar que el entrenamiento se sienta más difícil.

Por extraño que parezca, sonreír mientras se hace ejercicio sirve de gran ayuda

Mantener un diálogo interno positivo

Si hacemos ejercicio y continuamente estamos dejando salir pensamientos negativos de autosabotaje, probablemente la sesión nos costará el doble. Por el contrario, el diálogo interno positivo aumenta la resistencia atlética, nos proporciona confianza en nosotros mismos, mejora nuestra autoestima y nuestra motivación.

Hacer ejercicio en compañía

Se calcula que hacer ejercicio con otra persona, sobre todo si es mejor deportista que nosotros, nos motiva a entrenarnos con hasta un 200% más de esfuerzo que si lo hacemos solos, y con una mayor motivación. Y si no se puede estar en compañía por la pandemia, con los entrenamientos por videoconferencias y otras aplicaciones, se puede trabajar muy fácilmente a día de hoy de forma remota.