Los aragoneses están llamados este domingo a las urnas. Será el segundo 'round' autonómico que disputarán Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo en este nuevo ciclo electoral, poco más de un mes después del primer asalto con los comicios de Extremadura. Las encuestas prevén, a grandes rasgos, un resultado similar al de las urnas extremeñas. Sitúan al PP como claro favorito, pero con una aritmética que apunta a una dependencia aún mayor de Vox para poder gobernar. Del mismo modo, el PSOE va a la baja y los sondeos lo sitúan en una reculada importante respecto a la última vez que los ciudadanos de Aragón votaron en unas autonómicas, en abril de 2023. Un golpe para los socialistas tendría esta vez más incidencia en el liderazgo de Pedro Sánchez, porque su candidata es la exministra de Educación Pilar Alegría, que hasta estas Navidades era la portavoz del Gobierno.
Las últimas encuestas publicadas proyectan un escenario en el que el PP ganaría sin discusión. Conseguirían uno o dos diputados más que en las autonómicas del 2023 y podrían ascender hasta los 30 diputados, lejos de una mayoría absoluta que en Aragón se alcanza a partir de los 34. Ninguna formación ha conseguido nunca en esta autonomía llegar a este número de diputados. Así pues, los populares capitaneados por el actual presidente, Jorge Azcón, necesitarían pactar otra vez con Vox; precisamente después de convocar unas elecciones por la imposibilidad de aprobar unos presupuestos de la mano de los ultras. El partido de extrema derecha continúa encumbrado en los sondeos, tal como se prevé que también pasaría si ahora se celebraran unas hipotéticas nuevas generales y como ya pasó en Extremadura. Las encuestas pronostican que pasen de 7 a 12 representantes.
El pasado mes de diciembre no hubo sorpresas en las elecciones extremeñas. Pedro Sánchez naufragó en el arranque del nuevo ciclo electoral. El PP ganó, pero su apuesta de anticipar elecciones no funcionó como esperaba. La actual presidenta autonómica convocó las urnas después de que Vox no le aprobara los presupuestos, igual que ahora Azcón, con la intención de crecer y ser menos dependiente de la formación de extrema derecha. Pero quien demostró estar en auge fue la formación ultraderechista. Los populares solo crecieron un diputado mientras el partido de Santiago Abascal consiguió más del doble de los escaños que ya tenía en aquel parlamento. Ahora ambas formaciones se encuentran en negociaciones para que la popular María Guardiola continúe como presidenta y los ultras entren a formar parte del ejecutivo territorial. Pero aquella noche el gran batacazo lo sufrió el PSOE, que en un feudo históricamente socialista se hundió pasando de los 28 a los 18 diputados.
No se prevé que el batacazo de este domingo sea, en números, tan grave para el PSOE. Las encuestas señalan que podría pasar de los 23 a los 18 diputados. Ahora bien, el golpe para Sánchez puede ser igualmente duro. Porque en las elecciones extremeñas los socialistas tenían un mal candidato: Miguel Ángel Gallardo era un desconocido que, lo poco que se le conocía era por estar investigado en el caso de David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno. Dimitió al día siguiente de los comicios. La candidata en Aragón, en cambio, es mucho más que conocida. Ha sido ministra de Educación durante más de cuatro años y ha ejercido como portavoz del ejecutivo de PSOE y Sumar durante dos años. Se trata de Pilar Alegría, un perfil de ministra-candidata que, directamente, supone un test para el liderazgo de Pedro Sánchez. Ha centrado la campaña en los jubilados, sobre todo después de que el PP tumbara en el Congreso de los Diputados la revalorización de las pensiones
Vox, disparado: más cerca del segundo puesto que el PSOE del primero
Santiago Abascal confía volver a ser uno de los grandes ganadores de la noche electoral. Si las encuestas se cumplen, el partido de extrema derecha quedará en tercera posición, pero estará más cerca de ser segunda fuerza que el PSOE de ser la primera. El líder del partido ha sido muy activo en esta campaña y ha acompañado muchos días a su candidato, Alejandro Nolasco. Vox intenta en esta campaña ganarse el voto agrícola, un sector indignado después de que la Unión Europea llegara a un acuerdo con Mercosur. Se trata de un pacto que inquieta al colectivo y que ya ha generado algunas movilizaciones. Sin ir más lejos: este viernes los agricultores catalanes volvieron a llevar los tractores a Barcelona para protestar contra el mismo. La formación de extrema derecha se ha posicionado claramente en contra de este pacto entre clubes europeo y latinoamericano. De hecho, Abascal se ha vestido algunos días de campaña con indumentaria rural, llevando una boina en la cabeza.
El PP y Vox compiten por el voto agrícola
El barómetro que el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) publicó el pasado enero destaca que Vox y PP compiten por el voto de los agricultores. El 26,3% se decanta por el partido de Abascal, y un 23,1% por el de Feijóo. Al PSOE solo lo votaría el 12,5%, y el voto para el resto de formaciones, especialmente las que se sitúan a la izquierda de los socialistas, sería prácticamente inexistente: 3% para el Partido Aragonés; 2,4% para Teruel Existe y 0,5% para Izquierda Unida. El estudio no le otorga ningún porcentaje de voto a Podemos ni a la Chunta Aragonesista. En cambio, la otra formación de extrema derecha española, ‘Se Acabó La Fiesta’ de Alvise Pérez, se llevaría el 5,9% de los apoyos de este sector.
El popular Azcón, que arrancó la campaña utilizando la tragedia de Adamuz como arma contra los socialistas, acusa ahora al candidato de Vox de estar a favor del trasvase del Ebro. “¿Quién se creerá en Aragón que se dedique al campo que quien defiende este trasvase defenderá a los agricultores?”, se preguntó el actual presidente de la autonomía en un mitin. Aparte, durante un debate cara a cara con Alegría, Azcón acusó a la exministra de “humillarse ante el independentismo” con iniciativas como la amnistía o como el nuevo modelo de financiación pactado entre Pedro Sánchez y Oriol Junqueras que, a su parecer “deja Aragón como la autonomía peor financiada”.
El espacio a la izquierda del PSOE, completamente fragmentado
Paralelamente, el espacio a la izquierda del PSOE llega completamente fragmentado. Las fuerzas que en las elecciones generales de 2023 compartieron papeleta bajo el paraguas de Sumar —Chunta Aragonesista, Podemos (con Alianza Verde) e Izquierda Unida— se presentan ahora separadas. Solo esta última formación se presenta utilizando la marca yolandista, a pesar de que su líder estatal, Antonio Maíllo, abogó hace un par de semanas por superar esta etapa e ir "más allá" de Sumar. Estas tres formaciones se disputan, también según los sondeos, un porcentaje inferior al 15% del voto.
