La designación de Carme Forcadell para ocupar, previsiblemente, el cargo de presidenta del Palament en nombre de la candidatura de Junts pel Sí, ganadora de las elecciones del pasado 27 de septiembre, viene a despejar la primera de las incógnitas de la recién estrenada legislatura. Forcadell, que fue hasta hace unos meses presidenta de la Assemblea Nacional de Catalunya, ocupó el segundo lugar de la lista por la circunscripción de Barcelona, detrás de Raül Romeva. Con esta apuesta, ERC, que era la formación a la que le correspondía designar el candidato en nombre de JxSí, manda un mensaje de inequívoca complicidad con la ANC y de apertura más allá de la formación republicana y del propio equipo dirigente de Oriol Junqueras. Así, se han descartado otros nombres como Marta Rovira o Anna Simó. Aunque Forcadell fue concejal de ERC en Sabadell, su perfil se adapta mucho más al de una personalidad independiente, además de independentista.

Su designación tampoco puede ser considerada una gran novedad y es, en parte, un reconocimiento a su labor desempeñada en la ANC, auténtico motor del proceso político abierto en Catalunya. Sin la ANC y Òmnium no habrían habido las cuatro convocatorias multitudinarias de las manifestaciones del Onze de Setembre, que se iniciaron en el año 2012. Igualmente, sin el papel de estas dos asociaciones cívicas tampoco habría llegado a puerto la coalición de Junts pel Sí, que alcanzó 62 de los 135 escaños en el Parlament de Catalunya.

En una legislatura como la undécima, que arrancará, seguramente, el día 26, el papel de la presidenta de la Cámara catalana pasa a ser clave. Tanto en el manejo de los tiempos, como en la búsqueda de consensos. En estos momentos, todo son incertidumbres respecto a la legislatura debido, en parte, a la oposición de los diputados de la CUP a investir a Artur Mas president de la Generalitat. Aunque en las últimas horas han surgido voces desde las filas convergentes alertando del alto precio que puede exigir la CUP si finalmente se aviene al acuerdo, lo cierto es que las conversaciones entre ambas formaciones –y las cuatro mesas sectoriales con presencia también de ERC e independientes de JxSí– no se encuentran, ni de mucho, en este punto del debate. Forcadell tendrá trabajo y precisará de todos sus dotes para generar unos consensos que hoy por hoy ni están, ni se vislumbran.