Es posible que a muchos os pase –o os haya pasado– lo mismo que a mí en su momento. Antes de dedicarme al mundo del vino, no tenía ni idea de que hubiera ningún tipo de relación con el vermú. Yo bebía y, si la memoria no me falla, pedía Martini blanco (ahora pienso que no me gustaría demasiado). El caso es que han pasado los años y las vermuterías están de moda. Cada fin de semana, las terrazas y estos bares especializados se llenan de personas que disfrutan tomando el aperitivo con esta bebida que, sin el vino, ¡no existiría!

Debemos tener en cuenta que cada vermú tiene su propia fórmula y, por lo tanto, cada receta será diferente. Para elaborar vermú necesitamos un vino que sea la base. Habitualmente, se usa vino blanco de alguna variedad bastante neutra en aromas y sabores (macabeo o garnacha blanca son opciones habituales). A este vino se le añade alcohol (por eso es una bebida con alta graduación alcohólica) que ha estado macerando unas semanas con hierbas botánicas, frutas, especias... Hay muchísimas opciones para escoger y tantas recetas como vermús diferentes. La genciana, sin embargo, es imprescindible, porque es una planta con un componente amargante que es deseable en su elaboración. Al vino base, además de este alcohol infusionado, se le añade azúcar o caramelo para endulzar. En función del color final deseado, se escogerá una opción u otra. Con la mezcla de estos ingredientes es como se obtiene esta bebida dulce y amarga a la vez, que llena la boca, hace perder la timidez y que con unos hielos, una aceituna y la piel de la naranja forma una combinación perfecta.

El origen del vermú no es catalán, parece estar disputado entre Alemania e Italia. A pesar de ello, en Catalunya tenemos tradición centenaria, sobre todo en la ciudad de Reus

El origen del vermú no es catalán, parece estar disputado entre Alemania e Italia. A pesar de ello, en Cataluña tenemos tradición centenaria, sobre todo en la ciudad de Reus, donde hace más de 150 años que se establecieron importantes compañías y, hoy en día, podemos disfrutar de su Ruta del Vermut y Museu del Vermut. Y después de toda esta introducción, hoy os recomendamos tres de diferentes puntos del territorio catalán. ¡Tomad nota!

Laura Serrano vins saps què és el vermut / FOTO: CARLOS BAGLIETTO
Sirviendo una copa de vermú negro. / Foto: Carlos Baglietto

Equinox se elabora en el Celler Cooperatiu de Batea, en la Terra Alta (Tarragona). El vino base es de garnacha blanca, como no podía ser de otra manera. Apuesta por un perfil más intenso y estructurado, fiel al carácter de la comarca. Se trabaja con hierbas botánicas y especias tradicionales, donde el amargor está presente pero equilibrado, y el conjunto se completa con un toque justo de dulzor.

¡Que disfrutéis mucho el fin de semana y de un buen vermú con la mejor compañía!

Ahora nos desplazamos hacia el Priorat, en Bellmunt, para presentaros el Dos Deus Origin Vermell, un vermú muy reconocido porque ganó un Vinari Gran Or 2022 como el Millor Vermut Català. Su base es una mezcla de macabeo, parellada y xarel·lo, envejecidos entre 6 y 12 meses en botas viejas que han contenido vinos de Jerez y de vinos tintos del Priorat. Envejecer el vino base en madera es una manera de darle más complejidad en aromas y sabores a la bebida final.

Laura Serrano vins saps què és el vermut / FOTO: CARLOS BAGLIETTO
Laura Serrano recomendando tres vermús. / Foto: Carlos Baglietto

Obreboques es la propuesta que os hacemos desde el Celler Gerisena, situado en Garriguella, en el Alt Empordà. Este vermú quiere ser reflejo de la realidad ampurdanesa, porque su vino base está elaborado con garnacha roja, una variedad autóctona muy apreciada en el territorio. Esta garnacha ha sido envejecida dos años en barricas de roble antes de mezclarla con el alcohol que ha estado macerando durante dos meses con hierbas aromáticas, flores, especias, genciana, canela y cítricos. Un vermú tocado por la tramontana.

¡Que disfrutéis mucho el fin de semana y de un buen vermú con la mejor compañía!