El Govern no desfallece en la presión a ERC, con los ojos puestos en la votación de este viernes en que el Parlament se tendrá que pronunciar sobre las enmiendas a la totalidad de los presupuestos. Esquerra, que se niega a negociar las cuentas hasta que el gobierno español haga un gesto sobre la cesión del IRPF, mantiene una enmienda a la totalidad que, en caso de prosperar, hará decaer el proyecto. La consellera de Economia, Alícia Romero, ha insistido en advertir a ERC sobre la importancia de aprobar presupuestos, dado que la Generalitat se está gestionando con las cuentas prorrogadas de 2023; ha insistido en que "el viernes no acaba nada", que esta votación sirve para que el proyecto siga la tramitación y, por lo tanto, marca el punto en que "empieza una negociación"; y ha lanzado una "llamada a la responsabilidad". "Esta es la reclamación que hacemos a ERC para que estos presupuestos, como mínimo, puedan iniciar su tramitación", ha pedido.
El ejecutivo de Salvador Illa, que aterrizó en el Palau de la Generalitat en agosto de 2024, no presentó presupuestos ese año —precisamente se habían adelantado las elecciones el mes de marzo después de que el Parlament rechazara los presupuestos del ejecutivo de Pere Aragonès—, pero tampoco pudo acordar un proyecto en 2025. Este año, el Govern ha presentado las cuentas en el Parlament, a pesar de no tener garantizado el apoyo de los socios de Esquerra, pero sí el de los Comuns. Si el proyecto logra superar el viernes la votación de las enmiendas a la totalidad, seguirá la tramitación en comisión hasta el pleno final que está previsto que se celebre el 24 de abril. El Govern tiene también la opción de retirar el proyecto para evitar que el Parlament lo rechace y conseguir más tiempo para negociar, que es lo que reclama ERC.
Pagar nóminas
No obstante, durante la rueda de prensa para explicar los datos de la liquidación del presupuesto de 2025, Romero ha advertido que a partir del mes de mayo, si no hay presupuestos, habrá "dificultades y tensiones" para el pago de las nóminas, lo cual obligará a los departamentos a dejar de realizar actuaciones para poder hacer frente al capítulo 1. Por todo ello, ha insistido en que el Govern no puede esperar a disponer de presupuestos el mes de junio.
La consellera ha señalado el "momento de incertidumbre mundial" que ha provocado el conflicto en Oriente Medio, para subrayar la necesidad de que prospere el proyecto, y ha advertido que disponer de presupuestos facilitará la contención del déficit o una mejor valoración de las agencias de rating; y ha reiterado que las cuentas del Govern perderían 9.126 millones, de los cuales 1.500 no se podrían recuperar si cae el proyecto, y aunque el Govern recurriera a suplementos de crédito, como ha hecho en los anteriores ejercicios. No obstante, ha asegurado que el Govern "no está demasiado" en este escenario, de recurrir a suplemento de crédito, y tampoco en atrasar la aprobación hasta el mes de junio, como propone ERC, porque sería "muy tarde"; y se mantiene en el convencimiento de que logrará sacar adelante los presupuestos y que no se imagina otro escenario.
Si Esquerra deja caer el proyecto, representará un revés muy contundente para el Govern, hasta el punto de que Salvador Illa, en reuniones a puerta cerrada, no ha descartado la convocatoria electoral. Este fin de semana el president admitía que esta no sería la mejor situación dado el contexto actual, ni tampoco es lo que desea, pero también ha dejado claro que tomará una decisión en función de cómo evoluciona la situación.
¿Presión al PSOE?
En cualquier caso, el Govern deja claro que no tiene intención de rebajar la presión a Esquerra hasta el último momento. "Soy optimista. Confío en los partidos", ha asegurado Romero.
En cambio, quien no recibe la presión del ejecutivo de Illa es el PSOE, después de que la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, haya dejado claro que no tiene intención de ceder el IRPF a la Generalitat. Al ser interrogada sobre si instarán también al gabinete de Pedro Sánchez a mostrar el gesto que reclama ERC sobre la cesión del impuesto, Romero se ha limitado a asegurar que no puede hablar en nombre del gobierno de España, y ha insistido en la buena relación y que han negociado distintas carpetas, como la financiación o la deuda del FLA.