El mundo del café es como el del vino o el del queso; puedes comprar uno mediocre en el supermercado, y está bien, pero cuando realmente se disfruta al máximo es cuando entiendes cómo son los mejores. Un buen vino, un buen queso o un buen café no son una necesidad básica, sino el maravilloso resultado del trabajo de productores que buscan la excelencia para hacer disfrutar al máximo a los consumidores. Pues eso es lo que hacen en la nueva Granja Hidden, un proyecto liderado por Hidden Coffee Roasters que ha recuperado el mítico local de la Granja Vendrell para ofrecer café de especialidad y platillos dulces y salados de muy buena calidad.
Un local emblemático
La Granja Vendrell, abierta en 1921, es un símbolo de la vida cotidiana del Eixample. Ubicada en la calle Girona, 59, ha sido espacio de encuentro y de socialización de los vecinos de la zona durante casi un siglo. Desafortunadamente, bajó la persiana por jubilación, después de 98 años de historia y tres generaciones al frente del local. El establecimiento era mítico por su nata y por su crema catalana casera. Ahora, la Granja vuelve a subir la persiana bajo el nombre de Granja Hidden, el nuevo proyecto de los tostadores de café barceloneses Hidden Coffee Roasters, que han reconvertido el espacio en parada obligatoria para los amantes del café de especialidad, sin olvidar la historia del local donde estrenan proyecto.

La Granja Hidden es pequeña, pero risueña. En la primera planta tenemos la barra a la izquierda y algunas mesas a la derecha, en una sala blanca y sencilla que recuerda a la esencia de la Granja Vendrell. Al fondo, un rincón de color verde oscuro, con unas escaleritas que conducen a un pequeño altillo con más mesas, contrasta con el resto del local y aporta el carácter de personalidad que Hidden ha querido imprimir al espacio.
El menú, que tiene un precio de 24 €, incluye un café, tres medios bikinis, una tostada, un huevo frito y un flan

Oferta variada
A pesar de ser una cafetería, en La Granja Hidden encontramos mucho más que café de especialidad. Tienen los cafés de Hidden Coffee Roasters, naturalmente, pero también diversas opciones de comida. Desde croissants y napolitanas, hasta una opción de menú degustación que permite probar diferentes platos de la carta en un formato ágil, económico y divertido.

El menú, que tiene un precio de 24 €, incluye un café, tres medios bikinis, una tostada, un huevo frito y un flan. Una pequeña comida en formato brunch, a pesar de que no se refieran así, que tiene una buena relación calidad-precio. Los bikinis son muy buenos, y la tostada, con ventresca de atún y pimiento escalivado, es deliciosa; se nota que utilizan buen producto. El huevo frito también es bueno, a pesar de que sea de Galicia —¡sería fantástico si fuera de proximidad! El flan, para rematar la comida, puede ser de café o normal, acompañado de la nata casera para hacer un guiño a la mítica nata que servía el local durante la etapa de los Vendrell.