Hay lugares que entienden perfectamente qué quiere la ciudad en una tarde de verano: empezar el atardecer con un buen cóctel, alargar la conversación con vistas sobre Barcelona y acabar la noche con algo realmente memorable. Este verano, El Palace Barcelona convierte esta idea en experiencia con una combinación difícil de superar: una coctelería efímera inspirada en Gaudí en su rooftop y una hamburguesa de autor dentro del restaurante Amar Barcelona, liderado por Rafa Zafra.
Un cóctel mediterráneo con vistas panorámicas sobre Barcelona
Con 1.500 m² de terrazas elevadas, vegetación mediterránea y una de las mejores panorámicas sobre la ciudad, el Rooftop Garden de El Palace Barcelona vuelve a posicionarse como uno de los grandes escenarios del verano barcelonés. Este año, el rincón más íntimo de la terraza se transforma en un jardín secreto inspirado en el universo de Antoni Gaudí. La propuesta, creada para conmemorar el centenario de la muerte del arquitecto, gira en torno al espíritu mediterráneo: jazmines, flor de naranjo, luz dorada al atardecer y una carta de cócteles con notas florales, cítricas y refrescantes.
Nosotros empezamos la tarde con un St. Germain Spritz —una combinación de St. Germain, cava y soda— perfecto para acompañar la luz del atardecer y la calma inesperada que se respira sobre las azoteas del centro de Barcelona. Al lado, una croqueta de gambas absolutamente espectacular acababa de confirmar que el rooftop no solo destaca por las vistas. La propuesta se completa con otros cócteles inspirados en el universo orgánico y mediterráneo de Gaudí, así como aperitivos ligeros pensados para compartir mientras la Sagrada Familia domina el horizonte.
Después, una hamburguesa de autor en Amar Barcelona
El segundo acto del plan llega bajando del rooftop y entrando en Amar Barcelona, el restaurante liderado por Rafa Zafra dentro de El Palace Barcelona. Allí nace una propuesta que lleva la idea de la "casualización del lujo" a su máxima expresión: transformar una hamburguesa en una experiencia gastronómica sofisticada sin perder el espíritu desenfadado.
Antes de la hamburguesa, la barra de Amar ya deja claro que aquí incluso los aperitivos juegan en otra liga. Primero llegan los buñuelos de bacalao con miel, la caballa ahumada con ajoblanco y un crujiente de patata coronado con espuma de gamba. Después, dos ostras con vinagreta de estragón aportan ese punto fresco y elegante que resume perfectamente el estilo de la casa: sofisticación sin excesos.
La protagonista absoluta llega al final y confirma por qué esta propuesta se ha convertido en una de las más comentadas del momento. La hamburguesa —francamente espectacular— está elaborada con 100 gramos de carne de wagyu, pan brioche de patata, cebolla frita, jalapeños, queso cheddar y una salsa secreta que acompaña perfectamente el conjunto sin eclipsar el sabor intenso y meloso de la carne.
Todo ello sucede en un espacio dominado por el latón dorado, la luz cálida y una atmósfera elegante que rompe completamente con la idea tradicional de hamburguesería. Y cuando parece que la experiencia ya no puede ir más allá, llegan los petits fours: un financier delicadísimo, un postre de tres chocolates y una tercera creación tan buena como difícil de recordar después de todo el festín.
La carta de vinos, cavas, champagnes y cócteles acaba de dar forma a una experiencia que convierte un gesto cotidiano en algo inesperadamente exclusivo.
El nuevo lujo barcelonés
Tal vez este sea el gran acierto de la propuesta de El Palace Barcelona: entender que el lujo contemporáneo ya no requiere solemnidad. Ahora el lujo es tomar un cóctel rodeado de vegetación mediterránea mientras el sol cae sobre Barcelona. Es compartir una hamburguesa excelente dentro de uno de los restaurantes más elegantes de la ciudad. Es descubrir que, a veces, las experiencias más memorables nacen precisamente de mezclar sofisticación y espontaneidad.
