El Urgell es tierra de leyendas, historia y también buena gastronomía. Desde Maldà, al sur, pasando por Verdú, Tàrrega y Tornabous, nos dirigimos a Agramunt, uno de los municipios más ilustres de la comarca por los famosos turrones que allí elaboran. Pero aquí no solo se viene a comer dulce; también se desayuna de primera. Por eso hoy hacemos parada en el Hotel Restaurant Blanc i Negre 2, un establecimiento ideal en el que hacer parada y fonda, nunca mejor dicho.
Un desayuno de primera en el Urgell
Entrando en Agramunt desde Cervera, en dirección a Balaguer, encontramos el Hotel Restaurant Blanc i Negre 2, un local de carretera que prepara unos desayunos excelentes. Abierto en el año 1988, lo regentan Gabriel (alias Bele), que se encarga de la cocina, y Gemma y David, que trabajan en la sala.
Aquí encontraremos cocina catalana de proximidad. Un lugar ideal para parar a desayunar, pero también para ir a hacer un buen menú diario, disfrutar de la carta o incluso reservar para grandes eventos. El recinto está preparado incluso para acoger bodas. Además del restaurante, el lugar destaca por el hotel, con 23 habitaciones, ideal para detenerse a comer sin prisas en una ruta por el interior de Catalunya. El restaurante es amplio, con diferentes comedores.
Si hay un plato catalán, catalán, es la butifarra con judías, una combinación deliciosa de carne y legumbres que se funde en la boca y llena la barriga de energía y alegría
Iniciamos este desayuno con unos embutidos de proximidad y una ensalada de tomate para calentar motores. El primer plato fuerte son los chipirones con cama de cebolla caramelizada y tinta de calamar, un plato ideal para abrir el apetito lleno de sabor. Una de las joyas de la corona es el rabo de toro, un guiso de lo más tradicional en desayunos de tenedor, especialmente en las comarcas de Ponent.
Un plato que viene seguido de los pies de cerdo con caracoles. Los pies de cerdo, al igual que la capipota, son uno de los grandes clásicos de los desayunos de tenedor. Pero aquí en el Urgell, además, los acompañan con caracoles para alcanzar el siguiente nivel de placer en el plato.
Pero si hay un plato catalán, catalán, es la butifarra con judías, una combinación deliciosa de carne y legumbres que se funde en la boca y llena la barriga de energía y alegría. Pero todo ello no sería lo mismo sin un buen postre. Y qué mejor que un músico para rematar la sobremesa y acabar de digerir el festín. Siempre hay sitio para el postre, y si son ligeros y típicos como el músico, aún mejor. El Blanc i Negre 2 es un lugar fabuloso que mantiene bien viva la tradición sin ninguna otra intención que saciar el hambre de los viajeros y visitantes que hacen parada en el local.