La finalización de la Sagrada Família es un objetivo cada vez más cercano en el tiempo, pero que incluye un escollo importante, la polémica escalinata de la calle Mallorca, el acceso —que Gaudí quería monumental— a la fachada de la Glòria, todavía pendiente de construir. Aunque la Junta constructora ha expresado este martes "el deseo" de finalizar las obras "en una década", la realidad es que poder acabar la Sagrada Família "como quería Gaudí", en palabras de Xavier Martínez, director general de la Junta constructora, depende de que se pueda llevar a cabo este acceso, hoy en día irrealizable por la existencia de edificios delante.
Ante esta situación, hace años que existen negociaciones entre las tres partes implicadas: el templo, los vecinos y el Ayuntamiento de Barcelona, que es el que en última instancia tiene que aprobar el plan urbanístico que permitirá al templo expandirse más allá del solar del Eixample que ocupa. En este contexto, Martínez ha concretado, en el marco de la habitual rueda de prensa por los alrededores de la Mercè, una propuesta de mínimos para conseguir "finalizar" la Sagrada Família: "Hacer la escalera ahora es imposible porque hay un edificio delante; pedimos que este edificio no esté para poder acabar; nosotros tenemos un bloque en la manzana de al lado donde se puede trasladar este edificio y nosotros finalizar", ha concretado Martínez.
De hecho, la solución de trasladar a los vecinos del edificio situado justo delante, en la calle Mallorca 410-414, a un solar muy cercano, situado en Mallorca 424-432, ya se había puesto sobre la mesa anteriormente, pero no con la concreción que supone este plan de mínimos para la Sagrada Família. Un plan, eso sí, que permitiría edificar la escalinata, pero que no daría perspectiva ni monumentalidad a la fachada de la Glòria. En todo caso, para Martínez, "las negociaciones están muy avanzadas", pero de momento no hay ninguna respuesta concreta a las peticiones del templo: "Hay un principio de acuerdo y estamos esperando que el Ayuntamiento mueva ficha".

Hay que tener en cuenta que la fachada de la Glòria está ya en construcción, pero de momento solo en lo que se refiere a la parte incluida dentro del solar que ocupa el templo, es decir, sin contar los voladizos previstos, que caen ya sobre la vía pública. Martínez ha indicado que los permisos para construir estos voladizos "van vinculados" a la escalinata, ya que "el nártex sobrevuela la verticalidad y ahora nuestra licencia prevé la verticalidad". "Cuando pedimos una solución urbanística, también hablamos de esto", ha aclarado Martínez.