Estamos a finales de mayo y eso quiere decir que ya tenemos aquí el Aplec del Caragol. La fiesta gastronómica popular más importante del Estado vuelve a reunir a peñistas y visitantes en una nueva edición de récord. Caracoles, cerveza, música y mucha fiesta llenarán el recinto de Fira de Lleida de los Camps Elisis del 22 al 24 de mayo. El Aplec llega a la XLV edición en plena forma, y para saber las últimas novedades y dar a conocer la que para muchos es la mejor fiesta de Catalunya, hemos hablado con Ferran Perdrix, presidente de la Federació de Colles (FECOLL) del Aplec del Caragol.

¿Qué es el Aplec de Caragol?

El Aplec del Caragol es la fiesta por antonomasia de Lleida. Es más que una fiesta para los leridanos; es una manera de vivir y convivir. El recinto del Aplec se llena con 124 peñas y 17.000 peñistas, que es casi un 15% de la población de Lleida. Son 3 días durante los cuales la comida y la bebida son muy importantes, pero el reencuentro con toda la gente de las otras peñas también. Somos muchos los que tenemos marcado en el calendario este fin de semana porque es el fin de semana de volverse a reencontrar con familia y amigos. El Aplec surgió con el retorno de la democracia. En Lleida era típico hacer aplecs, sobre todo en la huerta, donde familiares y amigos se encontraban alrededor de la mesa para celebrar el final de la cosecha o momentos importantes durante el año. El elemento singular de los aplecs en Lleida son los caracoles, porque era la proteína barata. Con el paso de los años, esto ha cambiado muchísimo. Ahora es una de las comidas más valoradas de nuestra gastronomía y se hacen miles de elaboraciones. El primer año del Aplec se reunieron 300 personas en el río. Al cabo de dos años ya había 100 peñas. Para que veáis cómo cuajó en la sociedad leridana. Esto, evidentemente, ha tenido una evolución. Desde la FECOLL estamos muy orgullosos de que el Aplec se haya convertido en una fiesta familiar donde tanto los niños como la gente mayor o los adolescentes disfrutan muchísimo. Es una fiesta en la cual conviven hasta tres y cuatro generaciones en las peñas, y eso hace que tenga un ambiente y una manera de vivir muy diferente de muchas otras.

Ferran Perdrix en el Centre Comarcal Lleidatà de Barcelona. / Foto: Carlos Baglietto

Evidentemente, se come y se bebe mucho, pero no hay problemas en este sentido porque la gente, cuando cruza la puerta del Aplec, lo que va es a pasárselo bien. A convivir. Todos somos iguales, no hay clases sociales; la gente viene a divertirse. Y la realidad es que conoces gente en todas partes. Y eso es lo que hemos conseguido transmitir a una nueva generación. Pensad que estamos ahora en los 45 años de Aplec, con dos de pandemia de por medio, estamos alrededor de 47 años haciendo esto, y todas las peñas han tenido esta evolución, este cambio de jefes de peña; los pequeños ahora ya son los mayores. El cambio generacional nos ha llevado a un Aplec mucho más rico. No caben más peñas, no tenemos la opción de crecer mucho más. Y ahora un poco es buscar lo que siempre hemos buscado desde la FECOLL: intentar que el éxito del Aplec se traduzca en un éxito y un retorno a toda la sociedad leridana y a todo lo que hacemos en Lleida. Porque en definitiva, Lleida siempre ha sido una ciudad de paso y queremos que sea una ciudad de parada, una ciudad donde vengas a disfrutar de la gastronomía excelente que tenemos y del patrimonio cultural y arquitectónico. Lleida es una gran desconocida para mucha gente en Catalunya.

El primer año del Aplec se reunieron 300 personas en el río. Al cabo de dos años ya había 100 peñas

Hablas del éxito de una fiesta que ha ido creciendo año tras año. ¿Tienes miedo de que muera de éxito? ¿Cuál es el límite de crecimiento en volumen del Aplec?

No, en principio no es que muera de éxito. La gente que lo vive, lo vive muy intensamente y realmente esto hace que tenga una salud de hierro. El espacio es el que es, hemos conseguido hacer una fiesta muy grande y para una ciudad como Lleida, la fiesta que hemos conseguido vestir durante estos años es espectacular. Cuando explicamos las cifras fuera, pocas cosas hay tan grandes como el Aplec. En el ámbito gastronómico seguramente somos la fiesta más grande que hay en toda España. Mueres de éxito cuando no puedes celebrar la fiesta. Nosotros lo que hemos hecho es intentar hacer una fiesta abierta, una fiesta en la que, aunque no seas de una peña, puedas venir al Aplec. El visitante que venga al Aplec queremos que tenga una experiencia muy buena, que realmente se marche del Aplec habiendo vivido el ambiente. Porque el ambiente lo tenemos, y lo que nosotros llamamos 'el espíritu del Aplec', está. Dentro del recinto pueden asistir a cualquiera de las más de cien representaciones que hay en los tres días de cultura popular, conciertos, etc. El futuro de la fiesta es esto. En peñistas no tenemos demasiado más espacio, pero con las posibilidades de visitar Lleida con la excusa del Aplec, se nos abre una ventana muy grande. La gente que se marcha con una buena experiencia nos hace de embajadores. Y esto hace que en la próxima edición volvamos a tener un volumen aún más grande, no de peñistas, que seguramente estamos llegando al máximo, pero sí de visitantes.

Este año hay 124 peñas. ¿Es el límite de peñas que puede tener el Aplec?

Nosotros lo que hacemos es crecer de manera que todas las peñas tengan las mismas condiciones. Si crecemos en un espacio del recinto, debe ser un espacio que tenga sumideros de agua y puntos de luz, de manera que todas las peñas tengan las mismas posibilidades. Hoy en día ya casi hemos cubierto todo el recinto con estas características y realmente poco espacio queda para aprovechar y poner más peñas. Hay perspectivas a futuro de cambiar de recinto. Veremos qué evolución hay. Por ahora tenemos dos realidades. El espacio físico es el que es y las peñas casi ocupan todo el espacio que pueden ocupar, pero es que, además, todas las peñas internamente están llenas. Están diciendo que no a gente que se querría apuntar, pero ya no hay más espacio. Entonces, estas dos realidades hacen que, si tuviéramos un espacio más grande, podríamos haber crecido más. Pero, por otro lado, lo que tenemos lo estamos aprovechando al máximo.

Ferran Perdrix durante la entrevista para La Gourmeteria. / Foto: Carlos Baglietto

¿Qué alternativas estáis valorando de cara a si se traslada el Aplec a otra zona?

Nosotros estamos ocupando el recinto de Fira de Lleida. Lo ocupamos un par de fines de semana al año, pero es el recinto ferial de la ciudad. En todo caso, si hubiera un cambio de recinto ferial de la ciudad –que hay una planificación y una propuesta encima de la mesa–, si se acabara materializando, hay una expectativa de crecimiento porque la nueva ubicación de la Fira tiene un espacio más grande que el que hay ahora. Pero esto no sería ni en uno, ni dos, ni cinco años; sería a largo plazo. En caso de que avance y se materialice, nosotros ya hemos pedido la carta a los Reyes. Hemos presentado cómo debería ser este recinto y qué necesidades tendríamos para poder ir. A partir de aquí veremos qué evolución tiene el proyecto.

Lo único que hacemos es, en ciertos horarios, sobre todo nocturnos, controlar a la gente que entra, hacerlos pasar por una sola entrada y hacer un control de acceso totalmente gratuito para entregarles la pulsera para que puedan entrar dentro del recinto

La principal novedad del año pasado fue la aplicación del control del recinto a ciertas horas del día. ¿Cómo valoras el funcionamiento de esta acción? ¿Este año será igual?

Sí, hicimos la valoración con las peñas y están encantadas. Tienes a toda la gente de las peñas que puede acceder de forma habitual por todas las entradas, sin ningún tipo de restricción ni problema; por lo tanto, los peñistas ni se van a dar cuenta. Además, las peñas tienen pulseras para poder invitar a su peña a quien consideren: familiares, amigos, etc. Por lo tanto, para toda esta gente que accederá al recinto invitada por una peña no habrá ningún problema. Lo único que hacemos es, en ciertos horarios, sobre todo nocturnos, controlar a la gente que entra, haciéndolos pasar por una sola entrada y haciendo un control de acceso totalmente gratuito para entregarles la pulsera para que puedan entrar dentro del recinto. Esto permite dos cosas: controlar qué entra al recinto, para evitar armas blancas, estupefacientes y cosas de estas. Y, por otro lado, sabemos que lo que hay dentro del recinto ha pasado por el control, o sea que realmente el ambiente fue de mucha distensión porque sabes que puedes estar mucho más tranquilo. Funcionó muy bien, la verdad. No tuvimos ningún tipo de cola, la gente entró ordenadamente sin ningún tipo de problema, y las peñas nos pidieron que si lo podíamos seguir haciendo. Porque ya te digo, el ambiente que tuvimos en el recinto, sobre todo en el horario nocturno, es que los niños más jóvenes podían deambular sin ningún tipo de problema; se respiraba un ambiente de seguridad, con lo cual este año seguiremos haciéndolo. Es un cambio que ha venido para quedarse.

Ferran Perdrix removiendo una cazuela de caracoles. / Foto: Carlos Baglietto

¿Hay alguna novedad a destacar del Aplec de este año?

Este año lo que hemos hecho es intentar unir dos zonas que son muy importantes para nosotros, sobre todo de cara a lo que decíamos, abrir la fiesta y que los visitantes puedan venir. Por un lado, en la plaza central lo que hemos hecho es montar un espacio que estará los tres días con actividades. Hay un escenario principal y una zona de degustación, con mesas para poder sentarse y descansar. Esta zona, a las horas de comer y cenar, se convertirá en un segundo restaurante. Lo haremos con el Ajuntament de Lleida y con Turisme de Lleida, con una pantalla gigante que irá haciendo promoción de la ciudad. Y, por otro lado, el restaurante que montamos nosotros en el pabellón 4, este año lo haremos con la Diputació de Lleida y será el restaurante del Gust de Lleida. Habrá catas y productos enfocados a explicar el relato gastronómico de Lleida. La intención es que tengamos también estos espacios de referencia para poder disfrutar de la gastronomía y un rato de tranquilidad y comodidad dentro del recinto, especialmente pensado para los visitantes.