No recuerdo un caso de la dimensión política de todo un expresidente del gobierno en que los movimientos telúricos hayan sido de la dimensión de José Luis Rodríguez Zapatero. Menos de 24 horas después de que se conociera su auto de imputación y la Audiencia Nacional le citara a declarar el próximo 2 de junio, a Zapatero le quedan, exclusivamente, los apoyos del partido, sobre todo de Pedro Sánchez, y de Esquerra Republicana, que a través de Gabriel Rufián defiende que estamos ante un caso evidente de lawfare judicial. El resto de socios, empezando por los que forman parte del gobierno, como es Sumar, han tomado tantos kilómetros de distancia con el expresidente que, realmente, han dejado claro que en la campaña de apoyo a Zapatero, ellos no van a estar.
Ya tenía razón Giulio Andreotti, el político democristiano italiano, que las vio de todos los colores y fue primer ministro en siete ocasiones cuando afirmó: "En la vida hay amigos, conocidos, adversarios, enemigos, enemigos mortales... y compañeros de partido". Ya no se discute por la izquierda que la instrucción del magistrado de la Audiencia Nacional José Luis Calama es una pieza documentada, construida con un solvente rigor jurídico y, en consecuencia, demoledora. Tiene Zapatero, como cualquier ciudadano, la presunción de inocencia, pero muchos de los párrafos del auto son, sencillamente, demoledores. Es más, juega a favor del magistrado y de la ausencia de hostilidad política alguna el hecho de que haya dejado que pasaran las elecciones andaluzas para darlo a conocer y ordenar los registros de su oficina.
Ya no se discute por la izquierda que la instrucción del magistrado de la Audiencia Nacional José Luis Calama es una pieza documentada, construida con un solvente rigor jurídico y, en consecuencia, demoledora
Claro que eso es normal y no debe ser considerado nada excepcional, pero en estos años hemos visto demasiados casos en que las cosas no se han hecho desde la Audiencia Nacional o desde el Tribunal Supremo con la misma pulcritud. En Catalunya, esto lo sabemos bien y cosas mucho más graves. La rapidez en saltar del barco de ZP es tan asombrosa que hay que releer más de una vez alguno de los titulares de la prensa afín para saber que, ciertamente, se ha quedado absolutamente solo. Vamos a ver cómo achica agua Pedro Sánchez, ya que el expresidente ha sido, estos últimos tiempos, un poco todo: el que dialogaba con los socios, la brújula de la ética frente a las acusaciones de corrupción de Sánchez y su entorno, estandarte de una cierta izquierda y el político respetado y desinteresado a favor de unos ideales.
Ahora, todo, o buena parte, se ha cuestionado en unas pocas horas y pesan sobre su figura política unas acusaciones que el juez tendrá que probar, pero que él también tendrá que demostrar que son falsas sobre su participación en el rescate de Plus Ultra. El primer ventilador de lawfare ha aguantado pocas horas; el segundo, ya en marcha —repitiendo el esquema Sánchez— es el de las malas compañías de Zapatero, con amigos que no lo son. Eso no es nuevo, un mal amigo fue Ábalos, otro Koldo y un tercero Santos Cerdán. Y, por si fuera poco, está la pata internacional de Venezuela y la carpeta que puede aportar la justicia de EE. UU. con detenciones importantes del régimen chavista y que, tras su extradición, estarían aportando material comprometedor.
Como en política todos los movimientos tienen, como en el billar, un movimiento de más de una bola, veremos cómo acaba incidiendo el caso Zapatero en la situación de Andalucía, en que el PP no revalidó la mayoría absoluta y se quedó en 53 escaños, a dos de cruzar el umbral para no depender de nadie. Juanma Moreno, tras el estallido de la bomba Zapatero, tiene margen para no hacer concesiones a Vox e ir a una repetición electoral a pescar en el barco a la deriva socialista. Incluso, podría darse el caso de que, por supervivencia política, su candidata, la exvicepresidenta María Jesús Montero, concluyera que es mejor facilitarle al candidato del PP los votos que necesita que ir a una repetición electoral. Cosas más raras se han visto.