No todos los famosos buscan restaurantes de lujo o sitios inaccesibles que solo se adaptan a su bolsillos. Algunos, como Úrsula Corberó, prefieren lugares con personalidad, con cocina de verdad y con ese ambiente que mezcla tradición y carácter. Nada de estrellas Michelin, de estilos prtenciosos o de cartas en las que una persona no entendida en cocina no entiende nada. Y en Barcelona tiene un lugar muy claro. En pleno corazón del Raval, la actriz ha encontrado un restaurante que reúne todo lo que busca. Un espacio con identidad propia, donde la cocina catalana se mezcla con propuestas más creativas y donde cada visita deja huella.

Úrsula Corberó prefiere visitar lugares auténticos y alejados de los lujos innecesarios de las estrellas Michelin

Un restaurante con alma en el Raval

Se trata de Suculent, un local que ha conseguido hacerse un nombre en la ciudad por su forma de entender la gastronomía. Aquí no hay una cocina encasillada, sino una fusión entre la tradición catalana y una propuesta más contemporánea. Y es que el restaurante apuesta por una cocina de autor que respeta el producto y las raíces. Algo que la propia Úrsula Corberó ha destacado en más de una ocasión, subrayando el carácter auténtico del lugar.

 

El ambiente también juega un papel clave a la hora de elegir este restaurante por delante de los demás. El local recuerda a las antiguas fondas, con una decoración cálida y cercana que refuerza esa sensación de estar en un sitio especial, pero sin pretensiones. Además, los fines de semana el restaurante añade un extra que lo hace todavía más atractivo. Actuaciones de rumba catalana que convierten la experiencia en algo más que una simple comida. Pasa a ser una fiesta.

El osobuco, el plato que marca la diferencia

La realidad es que, más allá del ambiente, lo que realmente engancha y hace que uno vuelva es la comida. Y dentro de la carta hay varios platos que han conquistado a la actriz. Uno de ellos es el ceviche de gambas, una propuesta fresca y diferente que refleja ese punto creativo de la cocina. Pero hay un plato que destaca por encima del resto. El osobuco. Una receta tradicional que en Suculent se eleva gracias al trabajo del chef Toni Romero. La carne, melosa y llena de sabor, se convierte en uno de los imprescindibles del restaurante.

 

A esto se suman los postres, que también tienen un papel protagonista. Especialmente el mató de boniato, una de esas elaboraciones que sorprenden y que, como reconoce la propia actriz, merece la pena probar. Así pues, Suculent se consolida como uno de esos restaurantes que combinan tradición, creatividad y ambiente. Un lugar que ha conquistado a Úrsula Corberó y que sigue ganando protagonismo en el centro de Barcelona, donde locales de este tipo no siempre son fáciles de encontrar y de disfrutar.