¿Qué le espera a Zapatero si no puede acreditar el origen de las joyas y cuál es el gran temor del PSOE?

José Luis Rodríguez Zapatero afronta esta semana una de las comparecencias judiciales más delicadas de su trayectoria. El expresidente español deberá explicar ante el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama el origen de las joyas valoradas en 1,3 millones de euros encontradas en una caja fuerte de su despacho, en la calle Ferraz de Madrid. Calama ha abierto una pieza separada para investigar a Zapatero por presuntos delitos fiscales y de contrabando relacionados con las joyas localizadas en su despacho, que según una primera tasación judicial tendrían un valor de 1.323.915 euros. Precisamente, la enorme diferencia entre esta valoración y los entre 30.000 y 50.000 euros que había difundido inicialmente su entorno es lo que ha disparado el nerviosismo en Ferraz. El expresidente deberá comparecer ante el juez los próximos 17 y 18 de junio, en una declaración que se prevé extensa. Pero más allá de la declaración judicial, la gran pregunta es otra: ¿qué puede pasar si no consigue justificar su procedencia? ¿Y por qué esta cuestión ha encendido todas las alarmas en el PSOE? Entre los dirigentes socialistas crece la preocupación por las consecuencias políticas del caso de las joyas de Zapatero. La valoración judicial ha incrementado el malestar interno ante el riesgo de que el asunto acabe convirtiéndose en un problema de reputación para el partido. Sin embargo, la dirección socialista mantiene oficialmente la cautela y prefiere esperar las explicaciones que el expresidente ofrecerá ante la Audiencia Nacional.

Las joyas desvirtúan el relato de la persecución

El caso de las joyas puede representar un antes y un después tanto para Zapatero como para el futuro electoral del PSOE. En el caso Plus Ultra, el Partido Socialista todavía podía refugiarse en una defensa más abstracta: hablar de decisiones administrativas, informes, criterios técnicos, contexto de pandemia o posible persecución política. Es un caso más complejo, con más capas, más actores y más margen para discutir interpretaciones. En cambio, las joyas son una prueba física. Una caja fuerte, piezas valoradas en 1,3 millones y una explicación inicial que las situaba entre 30.000 y 50.000 euros. Esto es mucho más devastador en términos de opinión pública, porque no hace falta entender ningún expediente: la imagen habla por sí misma. Por eso puede ser la tumba política de Zapatero. No necesariamente porque judicialmente sea más grave que Plus Ultra, sino porque rompe el relato personal. Zapatero había construido una figura pública asociada a la austeridad, la ética socialdemócrata y la defensa de limitar la riqueza. Unas joyas millonarias en una caja fuerte chocan frontalmente con este imaginario. Para el PSOE, el peligro es doble: Plus Ultra puede desgastarlo por la vía judicial; las joyas pueden destruir credibilidad por la vía moral. Y en política, a menudo la segunda es más difícil de reparar.

La clave no es el valor, sino el origen

Los expertos tributarios consultados en diferentes medios de comunicación coinciden en que el problema principal para Zapatero no es tanto el valor de las joyas como la capacidad de acreditar de dónde provienen y cuándo las recibió. La versión que ha ofrecido hasta ahora su entorno, en concreto la secretaria del expresidente, Gestrudis Alcázar, es que una parte de las piezas proceden de una herencia familiar de su esposa, Sonsoles Espinosa, y que otra parte corresponde a regalos recibidos durante viajes internacionales. Ahora bien, esta explicación deberá ir acompañada de pruebas. Si Zapatero puede demostrar documentalmente cuándo recibió las joyas, quién las regaló o de qué herencia provienen, podría defender que las obligaciones fiscales derivadas de estos bienes ya han prescrito o que fueron declaradas correctamente. Pero si no puede acreditarlo, la situación se complica considerablemente.

Según los fiscalistas consultados en diferentes informaciones publicadas estos días, Hacienda podría considerar las joyas como una "ganancia patrimonial no justificada". En términos prácticos, esto significa que la Administración podría entender que Zapatero dispone de un patrimonio de origen desconocido y obligarlo a tributar por su valor de mercado. Con una valoración de 1,3 millones de euros, la factura fiscal podría ser muy elevada. Además, se añadirían intereses de demora y sanciones que, según la normativa española, pueden oscilar entre el 50% y el 150% de la cuota dejada de ingresar.

Cuando un problema fiscal se convierte en delito

Pero el riesgo no es solo administrativo. La legislación española establece que, si la cuota presuntamente defraudada supera los 120.000 euros en un mismo ejercicio fiscal, se puede considerar delito contra la Hacienda Pública. En estos casos, las penas pueden ir de uno a cinco años de prisión y comportar multas de hasta seis veces la cantidad defraudada. Si las cantidades fueran especialmente elevadas o existieran circunstancias agravantes, las penas podrían llegar hasta los seis años de prisión. Precisamente por eso el juez Calama ha abierto una nueva línea de investigación por un presunto delito fiscal.

El fantasma del contrabando y la amenaza del calendario

La situación todavía se complica más por un segundo frente judicial. Algunas de las piezas localizadas —entre las que hay collares con diamantes, esmeraldas de Zambia, rubíes y piedras preciosas de origen asiático— podrían haber llegado a España procedentes del extranjero. El juez considera que, si no se puede acreditar que entraron en el país cumpliendo las obligaciones aduaneras y tributarias correspondientes, podría existir también un presunto delito de contrabando. La investigación intenta aclarar si estas joyas accedieron al territorio de la Unión Europea sin la documentación ni el pago de los impuestos exigidos.

Otro elemento importante es el calendario. En circunstancias normales, un contribuyente que detecta una irregularidad puede regularizar voluntariamente su situación ante Hacienda antes de que se inicie una investigación formal. Pero una vez existe una investigación judicial abierta y el contribuyente ha sido citado, esta vía prácticamente desaparece. Por eso la declaración de Zapatero ante el juez es considerada decisiva.

El gran temor del PSOE

Pero si los riesgos judiciales preocupan al expresidente, los políticos preocupan aún más al PSOE. Varios dirigentes socialistas consultados por los medios admiten que el problema no es solo el recorrido penal del caso, sino el impacto reputacional que está provocando. Para muchos cargos socialistas, el problema no es solo qué acabará determinando el juez, sino el impacto que las imágenes de las joyas millonarias pueden tener sobre el legado político de quien durante años ha sido una de las principales referencias ideológicas del partido. Porque Zapatero no es un militante cualquiera. Es uno de los principales asesores políticos de Pedro Sánchez y una figura que muchos dirigentes continúan considerando una referencia moral dentro del socialismo. Por eso las informaciones sobre joyas millonarias han generado desconcierto interno. Algunos cargos socialistas admiten que les sorprendió especialmente que durante semanas se diera por buena una valoración de entre 30.000 y 50.000 euros que ahora ha quedado desmentida por una tasación judicial de 1,3 millones. En privado, algunos dirigentes socialistas se muestran especialmente duros. Un exministro consultado por varios medios lo resumía con una frase contundente: "Estas portadas lo matan a él y a su figura". Durante años, Zapatero ha defendido públicamente la necesidad de limitar las grandes fortunas y ha sido identificado con un discurso de justicia social y redistribución de la riqueza. La imagen de una caja fuerte llena de collares con diamantes, esmeraldas y rubíes valorados en más de un millón de euros choca frontalmente con este relato.

La sensación que se repite en conversaciones internas es que el partido está asumiendo el coste político de una información sobre la que no tiene control ni explicaciones propias. "Zapatero nos está arrastrando con él. Ha dejado pasar un mes dando por buena una valoración de las joyas significativamente inferior a la real y ahora resulta que, si no son las joyas de la emperatriz Sissí, poco les falta", lamenta indignado un dirigente territorial del PSOE en El País. "Necesitamos creerle, pero cada día que pasa te surgen más dudas. El nuestro es casi un acto de fe, porque mientras tanto Ferraz no nos dice nada; simplemente nos remite a las explicaciones que Zapatero dará más adelante", lamenta un dirigente socialista en un diario progresista como el de Prisa. Pero en los medios conservadores, también se constata la consternación de los socialistas. Las reacciones internas al PSOE oscilan entre la incredulidad y la preocupación por lo que muchos dirigentes consideran un daño casi irreparable a la figura de Zapatero. "Estas portadas le matan a él y a su figura", resume gráficamente un exministro socialista citado por La Razón. La frase refleja una inquietud que va más allá de las posibles consecuencias judiciales. En Ferraz, muchos dirigentes asumen que incluso si Zapatero consigue dar explicaciones convincentes ante el juez, el daño político ya está hecho. Por eso, más que la posible condena, lo que inquieta al PSOE es otra cosa: que la figura que durante años ha actuado como uno de sus principales referentes acabe convirtiéndose en un problema político de primer orden para el partido. Y esta es una factura que ninguna tasación judicial puede calcular.