Puede que no haya plato que represente mejor la humildad y la esencia de la cocina catalana que la sípia amb pèsols, un guiso marinero que combina sencillez y sabor con una maestría inconfundible. Una elaboración deliciosa que combina lo mejor de los productos de Catalunya, juntamente con la herencia de toda una tradición centenaria. En esta versión, además de seguir la receta de siempre, se incorpora ese punto de cariño y detalle que convierte cada elaboración en una pequeña lección de cocina.

Cómo hacer una de las recetas catalanas más humildes y deliciosas

Lo primero que hay que hacer es limpiar bien la sepia, retirar la melsa, que se usará más adelante, y cortarla a daditos pequeños. Una vez lista, se pone en una cazuela con un buen chorro de aceite de oliva y se marca a fuego fuerte hasta que queda dorada y con un punto crujiente. El siguiente paso es añadir la cebolla picada y un ajo laminado, que se dejan pochar lentamente hasta que la mezcla empieza a dorarse. Es aquí donde aparece un detalle delicioso: el sofrito de tomate con la melsa, que confiere al guiso un sabor profundo y una textura melosa, cocinándose a fuego bajo hasta que queda perfectamente confitado.

Guisantes / Foto: Unsplash
Guisantes / Foto: Unsplash

La receta continúa con un toque de vino rancio, un ingrediente muy típico en la cocina marinera catalana, que se añade para desglasar y aportar notas aromáticas inconfundibles. Tras dejarlo reducir un par de minutos, se incorpora el fumet de pescado caliente, y a partir de ahí la cazuela se convierte en un festival de aromas, con la sepia guisándose suavemente durante quince minutos hasta quedar tierna y llena de sabor.

La picada se hace en mortero

Uno de los momentos más especiales de la preparación es la picada. Como marca la tradición, se hace en mortero: ajo, avellanas tostadas, pan frito, una pizca de chocolate negro y perejil, todo bien machacado hasta formar una pasta homogénea, que se aligera con un par de cucharadas del mismo fumet. Esta mezcla se añade a la cazuela, convirtiéndose en el alma del plato y dándole una untuosidad deliciosa.

Con esta receta, no solo disfrutarás de un plato delicioso, sino que también compartirás un trozo de la memoria culinaria catalana, demostrando que los platos humildes pueden ser también los más exquisitos

Finalmente, cuando todo vuelve a hervir suavemente, se incorporan los guisantes desgranados, que solo necesitan cinco minutos de cocción para mantener su frescor y ese punto de dulzor tan característico. Se rectifica de sal y el plato está listo para disfrutar. El resultado es un guiso donde cada cucharada combina la suavidad de la sepia, la intensidad del sofrito y la frescura de los guisantes, coronado por la magia de la picada.

Con esta receta, no solo disfrutarás de un plato delicioso, sino que también compartirás un trozo de la memoria culinaria catalana, demostrando que los platos humildes pueden ser también los más exquisitos.