Sin productores no hay producto. Y sin producto no hay cocina. Campesinos, ganaderos, pescadores, apicultores, viticultores, elaboradores cárnicos, de aceite, de queso y del resto de productos de calidad que conforman la base de la cocina catalana son un eslabón fundamental en la cadena de valor de la gastronomía en Catalunya. Lo saben muy bien las entidades y autoridades presentes en los Premis La Gourmeteria, celebrados el pasado lunes en la Antiga Fàbrica d'Estrella Damm, que apoyan iniciativas que ponen en valor el trabajo de los productores. Personalidades como el presidente del Parlament, Josep Rull; el conseller de Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació, Òscar Ordeig; el presidente de la Diputació de Lleida, Joan Talarn; la Comisionada de Promoción Económica, Comercio y Restauración del Ajuntament de Barcelona, Nadia Quevedo y el director general de Damm, Jorge Villavecchia.
La reivindicación de los productores
Organizar unos premios gastronómicos sin tener en cuenta a los productores sería como montar un festival de cine y no invitar a los actores. El sector primario es la base de la sociedad. Sin campesinos, nadie podría comer. Hay quien defiende que siempre podemos importar producto de fuera. Sí, claro, a costa de nuestra salud y la soberanía alimentaria. Una alternativa inviable en un país capaz de elaborar productos de primerísima calidad. Los Premis La Gourmeteria son un ejemplo de por qué hay que dar voz al sector. En el vertical gastronómico de ElNacional.cat, diario que este año cumple su 10.º aniversario, ponemos el foco en quien hace posible que los mercados y los restaurantes de Catalunya dispongan del mejor producto del mundo.
Es por eso que algunos de los premios reconocen la labor de los elaboradores. El galardón Gust de Lleida al Producte del Territori, por ejemplo, otorgado a Raig d'Arbeca de la mano del presidente de la Diputació de Lleida, Joan Talarn, premia la labor de una pequeña factoría de Les Garrigues que trabaja con uno de los productos básicos más importantes y prestigiosos del Mediterráneo: el aceite de oliva. Talarn, durante su intervención, destacó que "el aceite no habla, pero si está bien hecho, nos explica muchísimas cosas. El producto, más allá de disfrutarlo, puede explicar una historia entera".
Gonzalo Ferreruela: "Para seguir siendo una gran región gastronómica necesitamos productores, ganaderos, agricultores, pescadores y gente que nos pueda aportar buen producto"
Por su parte, el premio Gust de Lleida a la Empresa o Producte Agroalimentari recayó en Fruits de Ponent. Su presidente, Miquel Serra, reivindicó la labor del sector primario afirmando que "tenemos que defender el producto de calidad de los agricultores catalanes". Unos agricultores, pero también ganaderos y pescadores, sin los cuales no llegaría la comida al plato. Precisamente, como nexo de unión entre el campo y el comensal, Gonzalo Ferreruela, del restaurante Ferreuela, fue galardonado con el premio Gust de Lleida a la Gastronomia i la Restauració. Ferreruela es un restaurante, tal como dicen ellos, de "cocina de la tierra". Trabajan con producto de temporada y de proximidad y cambian la carta cada semana (incluso a veces cada día) para ofrecer solo lo mejor que les da la tierra.
Gonzalo Ferreuela, desde el escenario, agradeció a los clientes la confianza depositada en el restaurante porque "gracias a ellos podemos hacer el trabajo más bonito del mundo, que es cocinar. Para seguir siendo una gran región gastronómica, necesitamos productores, ganaderos, agricultores, pescadores y gente que nos pueda aportar buen producto. Les tenemos que agradecer el trabajo que hacen porque a menudo no se valora. Se nos valora mucho a nosotros [a los restaurantes], pero ellos tienen muchísimo trabajo". El último premio Gust de Lleida, a la Projecció i Prescripció del Territori, fue para la DO Costers del Segre. Isidre Ribalta, presidente de la DO, recogió el galardón e hizo un llamamiento "a la prensa y a la restauración para que confíen en nuestros productos. No solo en los de Lleida, sino en todos los productos catalanes. Que hagan divulgación de las virtudes de nuestros productos".
Joan Talarn: "Lleida es una tierra de oportunidades, arraigada, exigente, generosa, capaz de mirar el mundo desde su perspectiva y con gusto propio"
Apoyo institucional
Los consumidores tenemos una gran responsabilidad a la hora de elegir qué productos compramos, dónde, cuándo y a quién. También a la hora de decidir a qué restaurante vamos. Pero en la otra cara de la moneda, es necesario que las instituciones pongan de su parte para fortalecer un sector primario que vive en una crisis constante. En Lleida, afortunadamente, este apoyo existe y cada vez toma más fuerza. Tierra productora por excelencia de Catalunya, Lleida se reivindica como destino gastronómico, pero también como motor productivo de alimentos de calidad. El presidente de la Diputació de Lleida, Joan Talarn, explicó la importancia de apoyar a los productores a través del sello de calidad Gust de Lleida: "Desde la Diputació de Lleida entendemos el producto local como un motor económico. Porque la gastronomía también es cultura. Defendemos el sector primario porque defendemos los pueblos. Sabemos que quien prueba Lleida, descubre Lleida. El Gust de Lleida se consolida como una parte imprescindible del mapa de la gastronomía catalana. Lleida es una tierra de oportunidades, arraigada, exigente, generosa, capaz de mirar el mundo desde su perspectiva y con sabor propio." En representación institucional, además de Talarn, a los Premis La Gourmeteria también asistió Jordi Verdú, vicepresidente del Patronat de Promoció Econòmica de la Diputació de Lleida.
