Muchas veces pensamos que el secreto para que un bizcocho quede bien esponjoso radica únicamente en usar una buena cantidad de polvo de hornear o levadura química, pero en realidad ese no es el factor principal. La pastelera profesional Andrea, creadora de contenido en la cuenta de Instagram @lacakeartista, nos revela que el verdadero motivo por el cual los bizcochos de nuestra abuela quedaban tan ligeros y aireados tiene que ver con algo mucho más importante: la incorporación de aire en la mezcla desde el principio. Según ella, el polvo de hornear no crea burbujas nuevas, sino que simplemente expande las que ya están presentes en la masa, por lo que si no logramos introducir aire adecuadamente, por mucho que añadamos más polvo de hornear, el bizcocho quedará denso y apelmazado.

La razón por la que a tu abuela le quedaba el bizcocho más esponjoso

Este error es común porque solemos pensar que con añadir un poco más de polvo de hornear arreglamos todo, pero Andrea explica que esto no solo no ayuda, sino que puede perjudicar la textura y el volumen del pastel. En recetas que parecen no requerir mucha mezcla o aireación, como el método muffin, las burbujas de aire sí se generan, pero de maneras más sutiles. Por ejemplo, al mezclar los ingredientes se atrapan pequeñas burbujas, y la función emulsionante de los huevos ayuda a estabilizarlas para que no desaparezcan durante el horneado. Además, tamizar la harina y los polvos secos también contribuye a airear la mezcla y distribuir mejor esos pequeños espacios de aire.

 

 

Entonces, el gran secreto para lograr bizcochos con una textura perfecta y bien aireada está en emplear la técnica adecuada para incorporar y mantener esas burbujas de aire en la masa. Técnicas como el quemar mantequilla con azúcar o el batido con varillas tienen un impacto directo en el volumen final del bizcocho. No basta con añadir levadura; es imprescindible entender que su función es potenciar el crecimiento de las burbujas ya existentes, no generarlas. También es fundamental medir con precisión la cantidad de polvo de hornear, porque un exceso puede hacer que el pastel se hunda o tenga una textura irregular.

El polvo de hornear no crea burbujas nuevas en la masa, expande las ya existentes

Para quienes quieran profundizar en esta ciencia, Andrea tiene un libro donde explica de manera detallada cómo funcionan los diferentes métodos de mezcla, las formulaciones y el uso correcto de los agentes leudantes para conseguir resultados profesionales. La pastelería, en definitiva, no es una cuestión de suerte, sino una combinación de ciencia, técnica y conocimiento aplicado que marca la diferencia entre un bizcocho mediocre y uno espectacular. Gracias a sus consejos, podemos aprender a hornear con seguridad y sin miedo a equivocarnos.

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Pasarse de polvo de hornear puede convertirse en un error / Foto: Unsplash

Así que la próxima vez que prepares un bizcocho, recuerda que el polvo de hornear no es el héroe principal de la historia; el verdadero protagonista es el aire que incorporas desde el primer momento y la forma en que manejas la masa para conservarlo. Es ahí donde reside el auténtico secreto para lograr un bizcocho tan esponjoso y delicioso como los que hacía tu abuela.