Las celebraciones de Año Nuevo llegan cargadas de supersticiones, deseos y rituales que cruzan fronteras. Entre doce uvas, brindis y fuegos artificiales, una costumbre destaca de manera especial: comer lentejas para atraer la prosperidad. Puede parecer un gesto simple, casi simbólico, pero detrás de este plato tan humilde se esconde una historia larga y fascinante. No se trata solo de un alimento económico y versátil; para muchas culturas, las lentejas representan abundancia, esperanza y el anhelo de que el año que comienza traiga mejores oportunidades.
Lentejas de Año Nuevo: el origen de la tradición
El origen de esta tradición se remonta a la antigua Roma, donde las lentejas eran vistas como un signo de riqueza. Su forma pequeña, redondeada y ligeramente aplanada recordaba a las monedas, por lo que era habitual regalar una bolsita de lentejas al iniciar el año. Con ese gesto se deseaba que, simbólicamente, se transformaran en dinero real y que la fortuna acompañara a quien las recibía. Con el paso del tiempo, la costumbre se extendió por Europa y el Mediterráneo, adaptándose a nuevas costumbres sin perder su significado profundo.

Pero el valor de las lentejas va más allá de la metáfora. Este alimento es sinónimo de nutrición, bienestar y sustento. Ricas en proteínas vegetales, fibra e hierro, las lentejas han sido históricamente un apoyo esencial en épocas difíciles. Por eso, comerlas en Nochevieja o en los primeros minutos del Año Nuevo no solo simboliza riqueza material, sino también el deseo de salud y equilibrio para quienes se sientan alrededor de la mesa.
En países como Italia, es tradición servirlas junto al cotechino o al zampone, embutidos asociados a la idea de abundancia y celebración. En algunos países latinoamericanos, se colocan lentejas crudas en bolsillos o en el centro de la mesa como amuleto, mientras que en otros se preparan sopas o guisos para compartir en familia. En todos los casos, el acto de comer lentejas crea un momento de unión y refuerza ese deseo colectivo de empezar el año con buen pie.
Detrás de un plato sencillo se esconde una tradición cargada de simbolismo

Además, su consumo habitual es altamente recomendable. Integrarlas dos o tres veces por semana en la dieta ayuda a cubrir necesidades de proteínas, mejora la digestión gracias a su fibra y contribuye a prevenir déficits de hierro, sobre todo si se combinan con alimentos ricos en vitamina C. Y, aunque a algunas personas puedan causarles molestias digestivas, técnicas como el remojo previo y una cocción adecuada reducen ese problema.
Así, detrás de un plato sencillo se esconde una tradición cargada de simbolismo. Las lentejas no prometen milagros, pero recuerdan algo esencial: la verdadera prosperidad también está en compartir, agradecer y mirar al futuro con ilusión.