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Cuando las temperaturas se disparan, los postres fríos ganan protagonismo y Jordi Cruz propone aprovechar una de las frutas que mejor representa el verano como lo es el melón. Su idea es convertirlo en un sorbete casero cremoso, refrescante y fácil de adaptar según lo que tengamos en casa. La receta combina melón maduro, yogur griego, miel, un poco de azúcar, menta y lima. El resultado queda a medio camino entre un sorbete tradicional y un helado ligero, con una textura mucho más agradable que limitarse simplemente a congelar trozos de fruta.

Una receta casera para aprovechar un buen melón y hacer un postre fresco y delicioso

El primer secreto es elegir un melón que tenga mucho sabor

Para prepararlo necesitamos 800 gramos de melón ya limpio, sin piel ni semillas. Puede ser piel de sapo, cantalupo, gália o cualquier otra variedad que nos guste. Lo más importante es que esté maduro y sea aromático, porque toda la receta depende del gusto natural de la fruta. Un melón poco maduro dará un sorbete mucho más plano aunque después le añadamos azúcar.

A estos 800 gramos de fruta incorporamos 150 gramos de yogur griego o natural, entre 30 y 40 gramos de miel y una cantidad similar de azúcar. También podemos sustituir este último por unos 50 o 60 gramos de eritritol. Unas gotas de zumo de limón o lima son opcionales, pero ayudan a aportar acidez y a potenciar la sensación de frescor.

Ponemos todos estos ingredientes en una batidora y trituramos hasta que la mezcla quede completamente fina. Es en este momento cuando podemos añadir unas hojas de menta. Si tenemos goma xantana, aproximadamente un gramo será suficiente para ayudar a estabilizar la mezcla y darle una textura más cremosa, pero no es imprescindible.

También se puede hacer sin tener una sorbetera en casa

La manera más cómoda es pasar la mezcla por una sorbetera o máquina de helados hasta que adquiera una textura cremosa y congelada. Pero no hace falta comprar ningún aparato especial para preparar esta receta. Una alternativa es poner la crema en el congelador y removerla o triturarla aproximadamente cada 30 minutos durante las primeras horas. Esto ayuda a romper los cristales de hielo que se forman. Todavía más fácil es congelar la mezcla en moldes pequeños o cubiteras y, una vez completamente congelada, triturar los dados justo antes de servir.

Para terminar, Jordi Cruz propone unas hojas de menta fresca y un poco de ralladura de lima por encima. Este último toque aporta aroma sin necesidad de añadir más azúcar. La combinación del melón dulce, la acidez de la lima y la frescura de la menta convierte el sorbete en un postre ideal para los días más calurosos de agosto. Y, sobre todo, permite aprovechar el melón cuando está en su mejor momento sin necesidad de encender ni horno ni fogones.