Cuando se habla de chips crujientes, la mayoría de personas piensan automáticamente en la patata. Es uno de aquellos alimentos que parece imposible sustituir cuando se busca algo para picar entre horas o para acompañar un plato. Pero cada vez hay más cocineros que proponen alternativas diferentes, más ligeras y sorprendentemente sabrosas. Entre ellas, una destaca especialmente por su simplicidad como lo son las chips de col kale. Jordi Cruz ha compartido una manera de preparar este vegetal que transforma completamente su textura. Con solo un poco de aceite, sal y una cocción suave en la airfryer, la kale pasa de ser una verdura que genera dudas a la hora de comerla a convertirse en un bocado crujiente que recuerda más a unas chips que a una guarnición convencional. Y precisamente aquí está una de las claves de su éxito.
Tenemos una guarnición ideal para una carne, un pescado o como simple entrante saludable para compartir
¿Por qué las chips de kale están ganando tanto protagonismo?
La gracia de esta receta es que aprovecha una característica muy concreta de la kale, como lo son sus hojas se vuelven extraordinariamente crujientes cuando pierden humedad de manera controlada. Esto permite obtener una textura ligera sin necesidad de fritos ni ingredientes adicionales.
Para prepararlas, el primer paso es lavar muy bien las hojas y secarlas completamente. Este detalle es más importante de lo que parece porque cualquier exceso de agua impedirá que queden crujientes. Una vez secas, hay que retirar la parte central más dura y cortar las hojas en trozos similares. Después llega el paso que cambia el resultado final. Se añade un chorro de aceite de oliva y un poco de sal y se hace un pequeño masaje a las hojas para que queden bien impregnadas. Cuando el color se vuelve más intenso, ya están preparadas para cocinar.
El detalle de la airfryer que cambia el resultado
La cocción es muy sencilla pero tiene un punto importante, ya que hay que no buscar demasiada temperatura. Jordi Cruz recomienda cocinarlas en la airfryer entre 110 y 120 grados durante unos 20 minutos, removiéndolas a media cocción para que el resultado sea uniforme. Lo que sale no es una imitación de las patatas chips, sino una manera completamente diferente de entender un snack. Crujiente, ligero y con una textura que sorprende mucho más de lo que parece. También funciona como guarnición o incluso para acompañar salsas y dar contraste a platos más completos.
Así pues, estas chips de kale demuestran que, a veces, los resultados más inesperados llegan precisamente cuando se deja de hacer lo de siempre. Con tres ingredientes y un poco de paciencia, una simple hoja se puede convertir en uno de los bocados más sorprendentes de la cocina de cada día.
