La jubilación suele cambiar completamente la relación con el banco. Desaparecen ingresos laborales, dejan de utilizarse determinadas tarjetas, se reducen movimientos y muchas necesidades financieras ya no son las mismas. Sin embargo, hay un hábito que sigue siendo muy frecuente que se basa en mantener productos contratados hace años simplemente por costumbre.

Cuentas secundarias, tarjetas que apenas salen del cajón, paquetes de servicios asociados o productos vinculados a etapas anteriores siguen activos en miles de hogares. Y el problema no siempre es tenerlos. El problema aparece cuando empiezan a generar costes sin aportar prácticamente nada.

El error no suele estar en el dinero ahorrado, sino en lo que sigue contratado

Especialistas en finanzas personales llevan tiempo recomendando revisar periódicamente los productos bancarios cuando llega la jubilación. Uno de los casos más habituales es mantener varias cuentas abiertas que antes tenían sentido para cobrar nómina, separar gastos o trabajar con distintas entidades, pero que años después apenas registran movimientos.

jubilado teercera edad Europa Press
jubilado teercera edad Europa Press

También aparecen tarjetas con cuotas de mantenimiento, seguros asociados, cuentas vinculadas a condiciones antiguas o servicios que requieren cumplir requisitos para evitar comisiones. En algunos casos incluso se mantienen cuentas pensadas para perfiles laborales cuando ya existen alternativas específicas para pensionistas con condiciones distintas y menos costes.

Revisar no significa cerrar todo, sino quedarse con lo que realmente se usa

Los expertos no recomiendan cancelar productos automáticamente ni cambiar de banco cada año. La idea suele ser más simple: revisar qué productos siguen teniendo utilidad real y cuáles solo permanecen abiertos porque nadie los ha tocado desde hace años.

El resumen anual que las entidades envían con comisiones, intereses y gastos acumulados se ha convertido precisamente en una de las herramientas más útiles para detectar estas situaciones. Permite ver cuánto dinero se está pagando realmente por mantener determinados servicios. Además, el mercado ha cambiado mucho y hoy existen más opciones de cuentas sin comisiones o adaptadas a ingresos recurrentes como la pensión. Porque muchas veces el ahorro no llega por contratar algo nuevo. Llega por dejar de pagar por productos que llevan años abiertos y que ya nadie recuerda para qué servían.