Hacer unas patatas fritas realmente crujientes en casa suele ir asociado a una idea que parece inamovible como lo es, mucho aceite y freidora. Pero cada vez hay más cocineros que demuestran que se puede conseguir una textura muy similar gastando mucho menos. El secreto no es eliminar la grasa completamente, sino entender qué pasa con la patata antes de que coja color. Esto es precisamente lo que propone Jordi Cruz, con una técnica muy sencilla que combina tres pasos que transforman completamente el resultado final: eliminar parte del almidón, hacer una precocción corta y acabar con un golpe fuerte de calor. El resultado son unas patatas doradas por fuera, tiernas por dentro y con muy poco aceite.

Unas patatas fritas saludables son el sueño de miles de personas

El truco no es la freidora de aire: es lo que haces antes

El primer paso es pelar las patatas y cortarlas en bastones de un tamaño similar para que la cocción sea uniforme. Después, se tienen que dejar un rato en remojo con agua fría. Este paso es clave porque ayuda a retirar parte del almidón superficial y evita que se peguen o queden blandas. Una vez escurridas y bien secadas, se añade solo un chorro muy fino de aceite y se remueven para que todas queden ligeramente impregnadas.

@jordicruzof

Una forma muy sencilla de conseguir patatas fritas crujientes con muchísimo menos aceite. La clave está en combinar tres pasos: retirar parte del almidón, una precocción rápida en microondas y el acabado crujiente en airfryer. Elaboración: 1. Pela y corta las patatas en bastones. Déjalas un rato en agua fría para eliminar parte del almidón y escúrrelas bien. 2. Añade un pequeño hilo de aceite y mezcla para que todas las patatas queden ligeramente embadurnadas. 3. Colócalas en un bol, cúbrelo bien con film de cocina y cocina 6 minutos en el microondas a 800 W. Quedarán muy tiernas, casi como si estuvieran confitadas. 4. Con cuidado de no quemarte con el vapor, pásalas a la airfryer y cocina 15 minutos a 185-190 °C. A mitad de cocción, remueve las patatas para que se doren de forma uniforme. 5. Para el toque final, sube la temperatura a 200 °C durante 5 minutos más. 6. Saca, sala al gusto y mezcla ligeramente. Con 6 minutos de microondas, 15 minutos en airfryer y 5 minutos finales de dorado, obtendrás unas patatas crujientes por fuera, tiernas por dentro y hechas con apenas un hilo de aceite. Un truco sencillo que merece la pena probar. #cocina #tips #patatas #saludable

sonido original - Jordi Cruz

A continuación llega el paso que marca la diferencia. Se ponen en un bol apto para microondas, se cubren bien con film de cocina y se cuecen durante 6 minutos a 800 W. Con esta precocción la patata queda muy tierna y prácticamente cocida antes de empezar a dorarse. Cuando las saques, ten cuidado con el vapor porque sale con fuerza.

El golpe final que las convierte en crujientes

Después del microondas, las patatas pasan directamente a la freidora de aire. Se cuecen durante unos 15 minutos entre 185 y 190 grados y es importante removerlas a media cocción para que se doren de manera homogénea. Cuando ya tienen color y empiezan a coger textura, llega el último detalle: subir la temperatura hasta los 200 grados durante 5 minutos más. Este cambio final es el que ayuda a crear aquella capa exterior seca y crujiente que normalmente se asocia a una fritura tradicional.

Una vez fuera, solo queda salarlas al gusto y removerlas ligeramente antes de servir. La gracia de esta técnica es que no intenta imitar unas patatas fritas convencionales, sino conseguir una versión más ligera sin perder casi nada por el camino. Así pues, con solo 6 minutos de microondas, 15 minutos de freidora de aire y un toque final de calor alto, se pueden conseguir unas patatas muy crujientes con una cantidad mínima de aceite y con un resultado que sorprende mucho más de lo que parece.