Iolanda Segura (USTEC): "Muchos docentes votaron 'no' rápido y emocionalmente, y después han dudado"
Iolanda Segura (USTEC): "Muchos docentes votaron 'no' rápido y emocionalmente, y después han dudado"

Este curso escolar ha estado marcado por un ciclo intenso de huelgas por parte del colectivo docente. Maestros y profesores han salido a las calles de toda Catalunya de manera reiterada para reclamar mejoras laborales y más recursos para la educación ante la creciente complejidad que encuentran en las aulas. El movimiento termina por ahora con un acuerdo entre el Govern y una parte de los sindicatos del sector —Professors de Secundària, CC. OO. y UGT— que trata de dar respuesta a las demandas, pero que ha sido rechazado por una parte importante del colectivo en una consulta. Iolanda Segura es la portavoz del sindicato mayoritario de la educación pública en Catalunya, USTEC-STEs, que cerró este texto con el Departament d'Educació, pero que finalmente no se ha adherido al acuerdo.

¿Por qué cree que una mayoría de docentes rechazó el preacuerdo al que llegaron con el Departament d'Educació?
Hay un cúmulo de elementos. Hubo mucho voto reactivo, de gente que se quedó con las primeras informaciones que llegaron, muchas de las cuales no se ajustaban a la realidad. La primera reacción de mucha gente fue el "no" y votó rápidamente. Con un gran componente emocional, no pensando que esto eran un paso importante —a pesar de que no lo solucione todo—. Se entiende por el malestar hacia un sistema educativo con deficiencias estructurales, que no funciona y que nos ha abocado a esta crisis. Esto hace que la persona piense: "Sí, hay avances, pero yo mañana me iré al aula y seguiré teniendo esta situación y no veo que el próximo curso esto mejore". Después, durante el resto de días hicieron su reflexión y llegaron las dudas. "Ostras, ¿y ahora qué?, ¿podremos ir más allá?". Algunos nos han pedido si podían cambiar el voto. Dijimos que no, cuando lanzas la papeleta a una urna ya no tiene marcha atrás. También hubo gente que quizás considera que realmente el preacuerdo era insuficiente y que quiere el todo. La lectura la tenemos que hacer en esta globalidad. Este "no" tiene una traducción muy clara, y la tenemos que recoger y ver hacia dónde llevarla. Es una llamada a que hacen falta cambios mucho más estructurales.

¿Les sorprendió el resultado?
En un primer momento, pensábamos que la gente valoraría estos pasos que se habían conseguido gracias a la fuerza colectiva y a las horas de negociación. Después, al ver la reacción de la gente ya lo veíamos venir. Igualmente, defendimos el "sí". Si ahora volviéramos atrás seguramente lo haríamos de otra manera. Se dieron unas circunstancias que deberíamos haber canalizado de manera diferente, pero en el momento, como se estaba haciendo la campaña por el "no" con tanta desinformación y falsedades, nos vimos abocados. Ahora bien, ya dijimos que daba igual lo que opináramos USTEC, que la última palabra la tenía el colectivo. Y hemos actuado en consecuencia y aceptado el resultado de forma deportiva.

¿Qué es lo que harían diferente?
Creo que hemos hecho un gran trabajo en poner valor. Detectamos un gran malestar en el colectivo y pusimos en marcha una campaña para implicar a las personas trabajadoras en un plan de lucha. Las prioridades debían ser la recuperación del poder adquisitivo, la escuela inclusiva, la reducción de la sobrecargada faena y la burocracia que nos ahoga. Lo que pasa es que cuando entras en una unidad sindical, tienes que hacer equilibrios con las otras organizaciones, que quisieron introducir más cuestiones. Cada una ha priorizado la suya para el preacuerdo. Después, la dificultad fue que la negociación se ha tenido que hacer en el marco de un acuerdo, el del mes de marzo firmado por dos organizaciones sindicales [CCOO y UGT], que el 95% del colectivo rechazó, y que ha puesto muchos condicionantes, impedimentos y paredes. El colectivo lo ha vivido mal y esto ha generado también variables imprevistas. Quizás las prisas o la presión han hecho que en algunos casos hayamos tomado decisiones que si volviéramos, no haríamos. Pero de todo se aprende. Este proceso democratizador ha sido totalmente innovador, con una consulta para cada paso. Nos llena de orgullo haber podido hacer esto.

 

Cuando dice que se votó en un marco condicionado por “falsedades”, ¿se refiere a las críticas al preacuerdo por parte de la CGT y los otros sindicatos minoritarios?
Críticas no, sino desinformaciones. Primero corrió un documento que no era el preacuerdo final, y que tenía algunas partes que hicimos eliminar, como por ejemplo el compromiso de no hacer ninguna movilización más en cuatro años. Esto condicionó la opinión de mucha gente. Los del "no" hicieron una campaña basándose en esta desinformación, que se esparció por las redes. Y quizás llegamos tarde a desmentirlo. Nos habría gustado que el proceso de consulta hubiera sido mucho más limpio y neutro, informando bien de qué supone votar "sí" o "no". Incluso nosotros lanzamos un mensaje que quizás generó malestar. Y no es esto lo que tiene que ser, ni por parte de unos ni por parte de los otros. Si alguna vez volvemos a sacar adelante una consulta así, tenemos que buscar que la gente no se sienta condicionada y dejar que sea el colectivo quien pueda decidir con toda la información objetiva. Todos tenemos que hacer esta reflexión.

Decía que tienen constancia de docentes que se habían arrepentido de haber votado "no". ¿Cree que ha habido mucho voto protesta por el malestar acumulado que, al agregarse, se les ha ido de las manos y ha acabado dando un resultado que no era tan deseado mayoritariamente?
Esta crisis ha empoderado a muchas personas que nunca se habían implicado en un proceso de lucha, que siempre tenía un papel pasivo. Seguramente toda esta gente tenía unas expectativas muy altas. Es normal cuando es la primera vez tener esta adrenalina y la sensación de que lo podemos conseguir todo. Quien ya lleva muchos años en la batalla sabe que no se puede pasar del 0 al 100 de forma inmediata, sino que son pasos que se tienen que ir consolidando poco a poco para llegar al objetivo final: esta educación de calidad, inclusiva y en catalán que necesita el país. No pasa nada, todo es un aprendizaje.

Lo de no poder pasar del 0 al 100 de golpe ha sido el argumento del Departament. ¿Al final han acercado posiciones?
Nosotros siempre hemos dicho que se tiene que ir paso a paso. Los que hace ya mucho tiempo que estamos en este mundo lo sabemos. Ahora tenemos que aterrizar y construir, con los pies en el suelo. Nosotros llevábamos los máximos y las administraciones los mínimos, y te tienes que encontrar a medio camino. Seguramente había gente que quería aquellos máximos, y además, introducir elementos en medio de la negociación. Tenemos que hacer mucha pedagogía al respecto: se tiene que entender bien qué quiere decir negociar, qué quiere decir presionar, qué quiere decir las ganancias, y qué límites nos tenemos que marcar.

Entrevista Iolanda Segura, USTEC / Foto: Carlos Baglietto
Iolanda Segura, portavoz de USTEC / Foto: Carlos Baglietto

USTEC llegó a este preacuerdo, y por lo tanto dio por válido un texto que finalmente ha sido rechazado por buena parte del colectivo docente. ¿Esto lo percibe como un revés al sindicato?
Ya solo por el hecho de firmar este preacuerdo, que no suponía nada, se nos acusó de traidores. Cosa injusta porque decíamos que nosotros nos comprometíamos con el resultado de la consulta a pesar de lo que pensáramos: defendimos el "sí", pero que si salía el "no" lo asumiríamos igual. Y es lo que hemos hecho. Otras organizaciones sindicales dijeron que, saliera lo que saliera, no firmarían. Una vez ha salido el resultado, la gente que había sido supercrítica ha visto que hemos sido consecuentes y nos lo agradecen. Esto nos da todavía más fuerza para reconducir todo el asunto. Todo el mundo ha tomado decisiones desacertadas; lo que hace falta es asumirlas.

¿Siente que USTEC mantiene la legitimidad y el apoyo del colectivo para continuar representándolos y capitanear negociaciones con Educació o lo que venga de ahora en adelante?
Sabemos que hay una parte del colectivo que ha vivido mal cómo fue todo con la consulta o el resultado. Si alguien nos ha perdido confianza, la queremos recuperar. Agradecemos a toda la gente que nos continúa dando confianza y sabe que daremos la respuesta a todo lo que está pasando. A veces hay sacudidas que te hacen salir reforzado. Las crisis sirven para repensar lo que tienes encima de la mesa y dar las soluciones que hacen falta. Lo tienen que hacer también el resto de organizaciones sindicales y la administración. Toda la comunidad educativa en pleno tenemos que sentarnos y dar soluciones conjuntamente.

 

La consellera Esther Niubó, y el conjunto del Govern, ha pedido responsabilidad y realismo a los docentes. ¿El colectivo está siendo irresponsable y poco realista?
No. El colectivo lo que está demostrando es que no puede más. Necesita expresar su malestar y rabia por su día a día absolutamente dificultoso. Faltan recursos, las ratios son demasiado elevadas, hay sobrecarga de trabajo, se tienen que batallar los horarios con uñas y dientes cuando tienes reducciones de jornada o para conciliar por cuidados, hay nervios con las adjudicaciones de verano de quienes ya temen que les tocará trabajar a 300 kilómetros de su casa; el no poder pedirte la reducción de dos horas con más de cincuenta y cinco años porque no tienes quince años trabajados; los centros trabajando a cuarenta grados y que les envían ventiladores; una chica que tiene la abuela hospitalizada, quiere el permiso y su dirección le está poniendo impedimentos... Tienes que estar luchando para que se respeten derechos laborales. Saben que continuarán encontrándose con esto y nadie les está escuchando y dando respuesta. La culpa es de un sistema que no está cuidando a las personas trabajadoras, no está dando soluciones a la atención del alumnado y está creando unas dinámicas de funcionamiento más verticales que horizontales. Y nadie lo quiere cuestionar. Los actores políticos tiran adelante y cada vez empeoran las condiciones.

¿USTEC pide la dimisión de la consellera, como la CGT?
Lo que queremos es que la administración haga una reflexión responsable y una lectura de lo que ha pasado y se ponga al servicio de la comunidad educativa para enderezar la situación. No solo el Govern, sino todos los actores políticos del país, que también son responsables de que hayamos llegado aquí.

¿Habrá más negociaciones y un eventual acuerdo nuevo o cree a la consellera Niubó cuando da por cerrada la carpeta?
Esperamos que este no sea el posicionamiento, porque entonces tenemos un problema y no resolveremos el conflicto. No les queda otro remedio que abrir un nuevo proceso de negociación y resolver las cuestiones que tenemos encima de la mesa.

 

El Govern firmó aquel primer acuerdo en marzo solo con CC. OO. y UGT y después se vio obligado a reabrir negociaciones con el resto de sindicatos. ¿Por qué cree que se dio aquel movimiento?
Aquel acuerdo a espaldas del colectivo fue un gran error, que nos ha llevado a la situación en la que estamos ahora. Estábamos en un proceso de negociación que parecía avanzar por el buen camino. Quizás no se habría generado toda esta movilización. Encendió mucho más la indignación de la gente. Las cúpulas de estas organizaciones hicieron sus intercambios de cromos con la administración y decidieron tirar por la calle de en medio por sus intereses. Con la presión que hemos ejercido desde las organizaciones sindicales y el colectivo, era ya insostenible mantener una postura tan inflexible. Se reabrieron negociaciones, pero con el corsé del acuerdo de marzo. Creemos posible volver a abrir un proceso de negociación, pero no puede ser de la misma manera y en el mismo marco que este último.

Me decía que responsabilizan a todos los actores políticos. ¿Confiaban en que Esquerra Republicana y Comuns condicionaran el apoyo a los presupuestos a la educación?
Lo pedimos y habría sido un gran ejercicio de responsabilidad dado que estamos en esta situación porque ellos han tenido mucho que ver. ERC gobernaba antes y ha estado en el Govern en diferentes años. Han ido aprobando presupuestos sin poner la educación en el centro y con la comunidad educativa en contra. La Llei d'Educació de Catalunya de 2009 la rechazó la comunidad educativa, y, aun así, la han sacado adelante y la han defendido a ultranza. Es lo que ha generado las dinámicas de funcionamiento que tenemos en los centros, es la que ha precarizado las condiciones laborales, la que no ha dado respuesta a una complejidad creciente y ha dejado a muchos alumnos atrás.

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Manifestación de los docentes este curso / Foto: ACN

¿Qué resolverá el plan que el Govern ha firmado con Professors de Secundària, CC. OO. y UGT?
Da pasos adelante en la recuperación del poder adquisitivo. De aquí a cuatro años, tendremos un incremento de unos 400 euros en nuestras nóminas. Sumados a los incrementos estatales, serán 600 euros brutos más. Damos un salto adelante en las dotaciones, 6.500 en cuatro años, tanto docentes como personal de atención especial para la inclusiva. Habrá reducción de la burocracia. También una reducción de ratios tímida, si bien seguramente la bajada demográfica permitirá que sea más baja. Se consolidan plazas definitivas con concursos de traslados y habrá nuevas oposiciones. Estas ganancias se han consolidado. Ahora bien, debemos continuar porque no lo resuelve todo. Haber firmado el preacuerdo nos habría supuesto poder estar en la comisión de seguimiento y poder presionar para ampliar horizontes.

Viendo que una parte importante del colectivo docente lo ha rechazado, ¿qué debe tener de más un acuerdo para que lo apoyéis ahora? O para que se acepte en una nueva consulta...
Ahora debemos situar los nuevos objetivos, los que nos diga el colectivo. Establecer las carencias y a ver a qué damos prioridad. Batallaremos revisiones de las cláusulas salariales para adecuar los sueldos al IPC, desde Funció Pública para que lo puedan disfrutar todos en el sector público. Serán necesarias muchas más dotaciones de docentes. Se debe asegurar que no haya cierres en la pública, que es una cuestión que compartimos todas las organizaciones sindicales. Debemos seguir dando pasos adelante para que la educación vaya hacia donde debe caminar y para que los docentes puedan trabajar amando lo que están haciendo y no angustiados. Mucha gente se va de la educación y no nos podemos permitir perder efectivos por el camino. Es la profesión más bonita del mundo, pero es la más dificultosa ahora mismo. Se les debe valorar, se les debe cuidar y amar. USTEC no firmará nada que no vaya en esta línea.

¿Ha habido más diálogo con la consellera o cargos del Departament estos días?
No. Nos han convocado a reunirnos, pero hemos valorado que no era el momento. Ir a comentar la jugada no creemos que sea lo que toca. Si nos tenemos que reunir, debe ser para abrir un nuevo proceso de negociación.

¿Cuál es el siguiente paso? Su hoja de ruta a corto plazo.
Las ganancias se han consolidado aunque haya salido el "no", porque hay una organización sindical que lo ha firmado, y porque la administración ha dicho que lo sacará adelante igualmente. Pues, ahora vamos a por más. Haremos encuestas y asambleas con nuestra afiliación para marcar el nuevo plan de lucha y situar las prioridades. Establecer los objetivos que se deben poner sobre la mesa para construir con negociación. Movilizarse por movilizarse, no. Ya sabemos que tenemos el verano de por medio, pero tener algo ya avanzado es necesario para continuar el próximo curso.

 

En un primer momento se dijo que si no había apoyo al acuerdo habría huelga indefinida, como en el País Valencià, y que se trataría de bloquear Catalunya coincidiendo con la visita del papa León XIV. Finalmente no ha sido así. ¿A qué responde este cambio de criterio?
Entonces entendíamos que si salía "no" es porque el colectivo consideraba que era insuficiente y, por lo tanto, para arrancar nuevas mejoras había que ser mucho más contundentes. Si queríamos acabar el curso con unas ganancias, pues la respuesta debía ser esa. Pero hay un desgaste, evidentemente. Y el colectivo no se ha visto con fuerzas de sacar adelante una huelga indefinida. Lo entendemos. Tenemos que canalizar por otra vía. Es verdad que hay mucha gente que dice "¿ahora qué hacemos si hemos dicho que no?". También hay gente que ha cuestionado esta huelga durante la visita del Papa: "¿De qué sirve, si la administración no vuelve a sentarse?".

¿Se habló con las autoridades tener la fiesta en paz durante la visita del Papa o fue decisión propia?
En el momento que anuncias que ese día harás un movimiento, se despliegan todas las medidas de seguridad habidas y por haber. Estaba clarísimo que era imposible poder hacer nada que alterara esta visita. Se hizo una manifestación para continuar visibilizando el malestar, pero ir a confrontar o a hacer actos de violencia no creo que nos haga ningún favor. También decidimos no perjudicar al alumnado que se tenía que presentar a las PAU ese día, porque todo esto que hemos sacado adelante es para ellos.

vertical Entrevista Iolanda Segura, USTEC / Foto: Carlos Baglietto
Iolanda Segura, USTEC / Foto: Carlos Baglietto

¿Cree que mantienen el apoyo de la sociedad o advierten un cansancio después de los cortes de carreteras y de decir que no se harán colonias? En suma, por los daños colaterales que implica una huelga.
Hay una parte de la sociedad que está cabreada, pero hay mucha gente que entiende las razones que nos han traído hasta aquí: una administración que no ha querido escuchar la voz del colectivo. Después de huelgas que fueron absolutamente masivas, se mantenían con esta inflexibilidad, desoyendo. Si ha pasado todo esto, es responsabilidad de la administración. Si hay quejas, que se quejen a la responsable, a la causante de toda esta situación. Nos hemos visto abocados. Evidentemente que ha perjudicado a mucha gente, pero si no hubiera sido por esta presión máxima, no habríamos podido abrir el proceso negociador.

¿Se entiende el mensaje que quieren transmitir de una situación de crisis en la educación o cala más la narrativa de que solo quieren más dinero?
A mucha gente le ha calado el mensaje. Oí a unos tertulianos en un medio que no siempre nos trata de forma amable que decían: "¿Cómo debe ser el malestar del colectivo para que hayan rechazado este preacuerdo, que estaba muy bien y es lo mejor que se ha conseguido nunca en el mundo de la educación, aparte de las huelgas del 88? La cosa debe ser grave". Esta reflexión la ha hecho mucha gente. Cuando explicas que todo es mucho más profundo, hay comprensión. Evidentemente, hay de todo. De los que dicen "es que lo quieren todo" siempre hay. Y gente que se piensa que no hacemos nada. Estos especímenes existen.

¿El próximo curso empezará con normalidad?
Eso nos lo tendrá que decir el colectivo. Ahora lo que necesita es que le demos la respuesta al "¿Y ahora qué?". Y esta no puede ser vacía de contenido. Esto requiere un trabajo profundo y tranquilo, sin prisas.