La pizza es uno de los platos más populares del mundo, pero su receta tradicional se basa en una masa elaborada con harina de trigo. Sin embargo, existen alternativas más ligeras que permiten disfrutar de un resultado parecido sin necesidad de preparar la masa clásica. En uno de los vídeos que han compartido recientemente en redes sociales, los cocineros Sergio Torres y Javier Torres muestran una propuesta sorprendente: una pizza sin harina hecha únicamente con verduras. La clave de esta receta está en sustituir la base de masa por láminas finas de patata, que al cocinarse en la sartén se doran y se vuelven firmes, creando una especie de base crujiente.

Los hermanos Torres hacen una pizza sin harina

El primer paso consiste en lavar la patata y cortarla en láminas muy finas, algo que se puede hacer fácilmente con una mandolina. Estas láminas se colocan ligeramente superpuestas en una sartén para formar la base de la pizza. Después se salpimentan y se cocinan a fuego medio-suave hasta que la parte inferior empieza a dorarse.

Láminas de patata / Foto: Unsplash

Mientras la base se cocina, se preparan las verduras que formarán el relleno. En esta receta se utilizan ingredientes sencillos y muy habituales en la cocina mediterránea: champiñones, calabacín, pimiento verde, pimiento rojo y tomates cherry. Las verduras se cortan en juliana y se saltean rápidamente en una sartén con un poco de aceite de oliva, a fuego fuerte, para que mantengan su textura y su sabor.

En esta receta se utilizan ingredientes sencillos y muy habituales en la cocina mediterránea

Los tomates cherry se añaden hacia el final del salteado, cortados por la mitad, para que se integren con el resto de ingredientes sin perder demasiado jugo. Este tipo de verduras aportan color, frescura y diferentes matices de sabor al plato. Cuando la base de patata ya está dorada por un lado, se gira con cuidado con ayuda de un plato, de forma similar a como se haría con una tortilla. Una vez dorada por el otro lado, se añade mozzarella sobre la superficie para que se funda con el calor de la sartén.

El último paso es montar la pizza. La base se retira con cuidado a un plato y se reparte encima el salteado de verduras. Para terminar, se espolvorea orégano seco, una hierba muy asociada a las pizzas tradicionales que aporta ese aroma tan característico.

 

 

El resultado es una receta sencilla, ligera y muy colorida que demuestra que la pizza puede reinterpretarse de muchas maneras. Al no llevar harina, la base es más ligera que la de una pizza clásica y permite disfrutar de un plato lleno de verduras. Este tipo de preparaciones también reflejan una tendencia cada vez más habitual en la cocina actual: adaptar recetas populares para hacerlas más vegetales y fáciles de preparar en casa, sin renunciar al sabor ni al placer de compartir un plato tan icónico como la pizza.