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Cuando apetece algo dulce pero no quieres complicarte, estas trufas pueden ser una solución rápida, fácil y muy práctica. Solo necesitan tres ingredientes: un plátano maduro, dos cucharadas de cacao puro sin azúcar y una taza de coco rallado. No hace falta horno, ni batidora, ni ninguna técnica especial. En unos cinco minutos puedes tener preparado un snack dulce, saciante y con una textura blanda por dentro y ligeramente granulosa por fuera. La clave es aprovechar el dulzor natural del plátano, que también funciona como base para unir el resto de ingredientes sin necesidad de añadir azúcar ni otros edulcorantes. Es, además, una receta ideal para aprovechar aquel plátano que ha quedado demasiado maduro en el frutero y que quizás ya no te apetece comer solo.

Aprovechar la comida y conseguir un resultado delicioso y dulce

El plátano maduro es el que lo liga todo

El primer paso es poner el plátano en un bol y aplastarlo muy bien con un tenedor hasta obtener una especie de puré. Cuanto más maduro esté, más dulces quedarán las trufas y más fácil será trabajar la mezcla. Los plátanos que ya presentan manchas oscuras en la piel son especialmente útiles porque tienen una textura más cremosa y un sabor naturalmente más dulce.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Cuando ya no queden trozos grandes, se añaden las dos cucharadas de cacao puro sin azúcar. Hay que mezclar bien hasta que el color sea uniforme y el cacao quede completamente integrado. En este punto, la preparación tendrá una textura bastante húmeda, similar a una crema espesa de chocolate, y ya empezará a recordar el sabor de un postre mucho más elaborado.

A continuación llega el coco rallado. Se añade una buena parte al bol y se sigue mezclando hasta que la masa gane consistencia. La cantidad exacta puede variar ligeramente según el tamaño y la madurez del plátano. Si queda demasiado pegajosa, solo hay que incorporar un poco más de coco hasta que se pueda manipular cómodamente con las manos.

Dar forma, rebozar y ya están preparadas

Cuando la masa se puede trabajar sin que se pegue excesivamente, se cogen pequeñas porciones con las manos y se les da forma de bola. No hace falta que sean perfectas ni exactamente iguales. La gracia de esta receta es precisamente que se puede preparar de manera improvisada, sin báscula y prácticamente sin ensuciar utensilios.

Una vez formadas, las trufas se pueden pasar por un poco más de coco rallado para que queden cubiertas por fuera. Esto ayuda a manipularlas mejor, aporta contraste de texturas y hace que visualmente recuerden aún más a unas trufas tradicionales. Si se prefiere un sabor a cacao más intenso, también se pueden dejar sin esta cobertura final.

Se pueden comer inmediatamente, pero si se dejan unos minutos en la nevera quedarán un poco más firmes. También se pueden preparar con antelación y conservarlas refrigeradas en un recipiente bien cerrado para tener un bocado dulce preparado. Con solo plátano, cacao y coco se consigue así un snack sencillo que resuelve un deseo de dulce sin necesidad de preparar una receta complicada. Cinco minutos, tres ingredientes y un tenedor son prácticamente todo lo que necesitas para tener unas trufas caseras listas.