"¿Hacemos un café?" Las catalanadas también existen

Desde el Test de lengua catalana hablamos muy a menudo de los castellanismos, porque realmente son como una plaga; a veces cuesta saber si lo que se habla es catalán o una especie de híbrido entre las dos lenguas. Incluso nos dedicamos, una vez al mes, a repasar estos calcos ordenados alfabéticamente: los que empiezan por a, los que empiezan por b, los que empiezan por c... ¿Te suena el abecedario de los castellanismos?

¡Pero ojo! No creamos que los barbarismos son un fenómeno exclusivo del castellano respecto al catalán... Pasa con todas las lenguas, sobre todo cuando hay un contacto tan estrecho. Es natural. Y los catalanohablantes, cuando hablamos español, también cometemos algunos catalanismos, o catalanadas. De hecho, hay más de las que nos imaginamos, y muchas seguro que ni sabemos que lo son.

Desde las más evidentes, como es el caso de palabras catalanas que castellanizamos directamente (enchegar, rachola, chafugor, tocho, monchetas, barrecha...) o de frases hechas que traducimos palabra por palabra (ser soplar y hacer ampollas; irse a esparcir la niebla; haber para alquilar sillas...), hasta otras más sutiles, de aquellas que las soltamos y nos quedamos tan panchos, sin sospechar que nuestro interlocutor (si no sabe catalán) no ha entendido nada o, lo que puede ser peor, ha entendido lo que no tocaba.

Veamos una frase de ejemplo, y así practicamos lo que tendrás que hacer en el test de hoy: "La canalla de tu hermana me hace venir mal de oreja con tanto rebomborio". ¿Te suena bien? ¿Crees que el mensaje llegará correctamente a una persona castellanohablante que no conoce el catalán? ¿O quizás se nos ha escapado alguna catalanadita? Si es así, ¿cuántas? ¿Una? ¿Dos? ¿Tres? ¿Más?

Pues, en este caso concreto, cuidado, porque sí que las hay, ¡y unas cuantas! Concretamente, cuatro. Para empezar, si decimos "la canalla de tu hermana", lo primero que pensará la persona a quien nos dirigimos es que estamos insultando a su hermana, tratándola de miserable. Luego, las expresiones hacer venir y mal de oreja son calcos del catalán; para que se nos entienda, deberíamos decir algo como dar/provocar y dolor de oído, respectivamente. Y por último, la palabra rebomborio, que puede parecernos tan castiza, no figura entre el léxico de la lengua española; deberíamos decir follón, alboroto... ¡Pues sí, menudo follón!

Así que, si la próxima vez que, hablando en castellano con alguien que desconoce la lengua catalana, de repente vemos que pone una cara extraña o que se le escapa una sonrisilla sin que venga a cuento, preguntémonos si estamos eligiendo las palabras o expresiones más adecuadas o si se nos está viendo el plumero como catalanohablantes (¡y a mucha honra!).

Venga, empecemos el test de hoy, a ver cuántas catalanadas pescas...

¡Ponte a prueba!

 

 

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