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Cuando hace calor, los postres que más apetecen son los que no necesitan horno, no obligan a pasar mucho tiempo en la cocina y se pueden dejar preparados en la nevera. Este flan de café cumple exactamente esto: se hace en pocos minutos, lleva solo cuatro ingredientes básicos y no necesita ni huevo, ni azúcar, ni cocciones complicadas. Con leche, maicena, café soluble y un edulcorante al gusto, queda una crema cuajada, fresca y aromática que funciona muy bien como postre de verano.

Un postre fresco con sabor a café, ¿verdad que se hace en un momento?

El café soluble da sabor sin complicar la receta

La base de este flan es muy sencilla: 400 mililitros de leche, 35 gramos de maicena, tres cucharadas de café soluble y un poco de sirope de agave o el edulcorante que se prefiera. También se puede hacer con bebida vegetal, aspecto que permite adaptar la receta si se quiere una versión sin lactosa o con un gusto un poco diferente.

El café soluble es lo que hace que la receta sea tan rápida. No hace falta preparar café, esperar a que se enfríe ni ajustar líquidos. Se disuelve directamente con la leche y aporta aroma, color y ese punto amargo que hace que el postre no quede demasiado plano.

La maicena es el ingrediente que hace de base. Como la receta no lleva huevo, necesita un elemento que espese la mezcla y le dé esta textura de flan suave. Para que funcione bien, es importante remover sin parar con unas varillas mientras la mezcla se calienta. El proceso consiste en poner la leche, la maicena y el café en un cazo a fuego medio. Cuando empieza a coger temperatura, se le añade el edulcorante y se continúa removiendo hasta que la mezcla se vuelve más densa. No es necesario hervirla de manera agresiva; solo esperar que cambie de textura.

El reposo en la nevera es lo que acaba de hacer el flan

Una vez la crema ya tiene cuerpo, solo hay que verterla en moldes. Si se quiere hacer una versión más clásica, se puede preparar un caramelo sin azúcar con dos cucharadas de eritritol y una cucharada de agua, cocinado en el microondas durante unos dos minutos a máxima potencia. Este paso es opcional, pero da un punto más de flan tradicional. Después se vierte la mezcla de café sobre el caramelo o directamente dentro de los moldes si se prefiere una versión aún más simple. En caliente puede parecer una crema espesa, pero es la nevera quien acaba de darle forma.

El reposo ideal es de unas cuatro horas, para que la maicena acabe de asentarse y el flan se pueda desmoldar mejor. Si se come antes, también puede estar bueno, pero tendrá más textura de crema que de flan. El resultado es un postre fresco, aromático y muy fácil de repetir. No tienen la densidad de un flan de huevo tradicional, pero sí una textura suave y agradable, con un gusto a café muy presente.

Así pues, este flan de café es una de aquellas recetas perfectas para el verano, ya que se prepara en cinco minutos, no necesita horno y se deja listo en la nevera hasta el momento de servir. Con cuatro ingredientes y muy poco trabajo, tienes un postre frío, ligero y con ese punto de café que siempre apetece cuando el calor aprieta.