Difícilmente ha habido en los últimos años un político en España con la capacidad para meter tanto la pata, cada vez que habla, como Mariano Rajoy. Las hemerotecas están llenas de situaciones graciosas y cómicas hasta otras políticamente más graves en las que el expresidente del Gobierno ha acabado con un lapsus del que no ha podido salir. Pero, de estas situaciones, entre la suerte y el poder, ha salido con pocos rasguños, hasta esta semana, en que su gazapo sobre los franceses ha traspasado fronteras hasta convertirse en una polémica racista en la que ha acabado opinando todo el mundo e incluso la Agrupación Nacional, el partido de Marine Le Pen, ha tildado sus palabras, además de racistas, de vergonzosas, escandalosas y lamentables. No es poca cosa, para un político que, si puede, tiende a callar o a pasar desapercibido, y que ha coincidido con las de otro gallego, su sustituto, Alberto Núñez Feijóo, que empieza a especializarse a meterse en jardines llenos de espinas como sus últimas declaraciones sobre el absentismo laboral y las bajas médicas, llegando a tildar lo primero de un cáncer que no podemos pagar.
Todo se inició con la columna que Rajoy publica en el diario El Debate, vinculado a la Asociación Católica de Propagandistas, y que suele escribir tras los partidos oficiales que juega la selección española, bien sean Eurocopa o el Mundial de fútbol. El último párrafo del texto, sobre qué sucederá en el España-Francia de este martes, dice así: "¿Qué pasará? No resulta fácil dar una respuesta a semejante pregunta. Sin entrar en mayores detalles, no hay que olvidar que Francia ha sido dos veces campeona del mundo y finalista de la última edición. Ha ganado todos los partidos en los que participó en este Mundial y ocupa la primera posición del ranking FIFA. Tiene, además, una plantilla de altísimo nivel. Eso sí, sin franceses. Y están jugando muy bien. Serán un adversario formidable". El PP ha tratado de achicar agua diciendo que había sido un sarcasmo del expresidente, pero toda la prensa francesa recogía irritada la frase: "Francia tiene, además, una plantilla de altísimo nivel. Eso sí, sin franceses". L'Équipe ha hablado de arrebato racista y Liberation de que sus palabras tenían un tono "más propio de los desvaríos de un fascista borracho".
Hubiera estado bien que Rajoy hubiera rectificado, ya que sus palabras no tienen justificación posible
Hubiera estado bien que Rajoy hubiera rectificado, ya que sus palabras no tienen justificación posible. El diario Le Figaro, de línea conservadora, también censuró el comentario y le ha recordado que la selección debe juzgarse por el talento de sus jugadores y no por sus orígenes. Es preocupante que esa obviedad le tenga que ser recordada a quien fue presidente del Gobierno durante casi siete años, hasta que una moción de censura le apartó del cargo en junio de 2018. Eso no tiene nada que ver con uno de sus gazapos más conocidos; en la moción de censura y queriendo atacar a Pablo Iglesias, construyó una frase indescifrable: "Cuanto peor, mejor para todos; y cuanto peor para todos, mejor. Mejor para mí el suyo… beneficio político." O esa otra: "Somos sentimientos y tenemos seres humanos", en la que, evidentemente, lo que quiso decir es que somos seres humanos y tenemos sentimientos.
Una última cosa: a las polémicas se les puede dar muchas respuestas diferentes, pero siempre sabiendo medir las palabras. Decir que las palabras de Rajoy no tienen mala intención, como ha señalado el portavoz popular, Borja Sémper, es alimentar la idea de que no hay ningún problema con lo que ha dicho. Y sí lo hay. El jefe de la diplomacia francesa, Jean-Noël Barrot, tiene toda la razón cuando las condena y afirma que Francia no tiene color de piel y que cualquier afirmación en sentido contrario es una estupidez, racismo o una combinación de ambas cosas. No se puede pretender que desaparezcan del lenguaje cotidiano expresiones como las empleadas por Rajoy, en las declaraciones sobre los jugadores negros franceses, y, al mismo tiempo, restarles importancia. Después, no nos quejemos.