Las bebidas energéticas llevan años instaladas en neveras, máquinas expendedoras y planes de ocio, especialmente entre los más jóvenes, pero detrás de su imagen moderna y estimulante se esconde una composición que merece una lectura mucho más crítica. Así lo explica Miguel A. Lurueña, Doctor en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, en un vídeo difundido en Instagram, donde pone cifras concretas a algo que muchos consumidores intuyen, pero pocos conocen de verdad. Una sola lata de 500 mililitros puede contener tanta cafeína como dos tazas y media de café, una cantidad muy elevada si se consume de forma rápida y sin ser consciente de ello. A esto se suma una carga de azúcar que ronda las quince cucharaditas, una cifra que por sí sola ya debería encender todas las alarmas.

Esto es lo que hay detrás de las bebidas energéticas

El problema no es solo la cafeína o el azúcar por separado, sino la combinación de ambos junto a otros compuestos estimulantes. Estas bebidas están formuladas para generar un efecto inmediato de activación, pero ese pico de energía suele ir seguido de una caída brusca, que empuja a muchas personas a repetir el consumo. En especial, los adolescentes, que según advierte Lurueña, llegan a consumir más de una lata al día, normalizando una ingesta que no está pensada para cuerpos en desarrollo ni para un uso cotidiano. El resultado no es solo cansancio acumulado, sino una serie de efectos secundarios que cada vez se observan con más frecuencia.

Ciencia y bebidas energéticas / Foto: Unsplash

Uno de los ingredientes más publicitados es la taurina, presentada a menudo como un potenciador del rendimiento físico y mental. Sin embargo, el doctor recuerda que se trata de un aminoácido que nuestro propio organismo ya produce de forma natural. A día de hoy, no existe evidencia sólida que demuestre que consumir taurina en grandes dosis mejore el rendimiento muscular o la concentración, pese a lo que sugieren muchos mensajes de marketing. En este caso, la percepción supera claramente a la realidad científica.

Uno de los ingredientes más publicitados es la taurina, presentada a menudo como un potenciador del rendimiento físico y mental

El consumo habitual de estas bebidas, especialmente en jóvenes, se asocia a alteraciones del sueño, dificultad para conciliarlo o mantenerlo, nerviosismo constante, dolores de cabeza recurrentes, náuseas e incluso temblores. En casos más preocupantes, también pueden aparecer arritmias cardíacas, un riesgo que aumenta cuando se combinan con alcohol o con actividad física intensa. Todo ello desmonta la idea de que se trata de un simple refresco “con un extra de energía”.

 

 

Lurueña insiste en que no son productos inocuos, y que el verdadero problema es su normalización. El diseño atractivo, los sabores dulces y la publicidad dirigida a un público joven hacen que se perciban como algo cotidiano, cuando en realidad deberían consumirse, si acaso, de forma muy ocasional. Entender qué hay dentro de una lata es el primer paso para tomar decisiones más informadas y no confundir energía puntual con salud a largo plazo, algo que ninguna bebida puede garantizar.