Las declaraciones de Donald Trump sobre España son, seguramente, las más graves y preocupantes pronunciadas por un presidente de Estados Unidos. Que sea Trump el autor de la diatriba es, incluso, si se quiere, irrelevante, si no fuera por el cargo que ocupa. Pedro Sánchez ha metido a España con su populismo barato en un problema con la primera potencia mundial, ha alejado el país de sus socios y referentes europeos y ha dejado a España en una posición imposible en la esfera internacional. La política no va de buscar aplausos fáciles en la noche de los Goya, sino de defender los intereses del país que representas, empezando por los económicos, que son el motor del bienestar de la sociedad. A la estupidez de Sánchez de forzar la marcha de los aviones ubicados en las bases norteamericanas de Rota y Morón de la Frontera si querían participar en los ataques contra Irán, ha respondido Trump 24 horas después señalando que iba a cortar todo el comercio con España. La respuesta puede ser exagerada e incluso incumplible, pero eso es, por ahora, lo menos importante.

Esas son las palabras íntegras de Donald Trump: "Algunos europeos, como España, han sido terribles. De hecho, le dije a Scott [Scott Bessent, actual secretario del Tesoro de Estados Unidos] que cortara todos los tratos con España. Todo empezó cuando pedí que cada país europeo llegara al 5% [en la Cumbre de La Haya, de junio de 2025, los países de la OTAN acordaron elevar el compromiso de gasto militar del anterior 2% al 5% del PIB para el año 2035], que es lo que deberían estar haciendo. Alemania fue entusiasta; todos lo fueron. España no lo hizo. Y ahora España dice que no podemos usar sus bases. Eso se acabó. Podemos usar sus bases si queremos. Podemos volar y utilizarlas. Nadie nos va a decir que no podemos hacerlo. Pero no tenemos que hacerlo. Fueron poco amistosos. Les dije que no queremos nada en España. No hay absolutamente nada que necesitemos. Tienen gran gente, pero no tienen gran liderazgo. Como saben, fueron el único país de la OTAN que no quiso comprometerse al 5%. No creo que quisieran comprometerse a nada. Querían quedarse en el 2% y ni siquiera pagan el 2%. Así que vamos a cortar todo el comercio con España. No queremos ninguno".

Es muy posible que Sánchez esté trabajando con la idea de que el conflicto con Estados Unidos da votos al PSOE

Las declaraciones de Donald Trump se han producido en el Despacho Oval de la Casa Blanca, durante una reunión con el canciller alemán Friedrich Merz que, ante estas amenazas que afectan a un socio de la UE, ha mantenido una postura de defensa de la autonomía europea y ha enfatizado que cualquier respuesta a los aranceles o embargos (como la amenaza a España) la adoptará de forma coordinada con Emmanuel Macron y Giorgia Meloni. El papel de Scott Bessent como jefe del Tesoro es muy importante, ya que es el encargado de ejecutar las sanciones económicas o embargos comerciales que la administración Trump decida imponer como represalia. Anteriormente, en 2025, Bessent ya había sido crítico con el gobierno español, advirtiendo que un acercamiento de España a China frente al proteccionismo de EE. UU. sería como cortarse el cuello. Además, no estamos hablando de cantidades poco importantes: España exportó a Estados Unidos un total de 16.716,2 millones de euros durante el año 2025 y se estima que aproximadamente 480.000 puestos de trabajo en España están vinculados directa o indirectamente a la demanda final de Estados Unidos. Esto representa cerca del 2,2% del empleo total español.

Como en la estrategia de Pedro Sánchez siempre hay un cálculo electoral, es muy posible que el presidente español esté trabajando con la idea de que el conflicto con Estados Unidos da votos al PSOE. Es posible que incluso tenga algo de razón y, en una España polarizada, capte sufragios de la izquierda, se llame Sumar, Podemos o Esquerra Republicana. Pero no hacia el centro, por donde necesita recuperar electores si quiere ser un actor relevante en las próximas elecciones españolas. Ahora, con PP y Vox situados alrededor de los 200 diputados, superando ampliamente la mayoría absoluta en más de una veintena, lo único que está consiguiendo con su política es canibalizar todo el voto de la izquierda y engordar la ultraderecha de Vox. Dos derrotas clamorosas en autonómicas en Extremadura y Aragón, una más que previsible el próximo día 15 en Castilla y León y el derrumbe absoluto en Andalucía antes del verano, con Vox disputándole la segunda plaza a los socialistas y adelantándolos en varias provincias.