Pocos ingredientes tienen tanta capacidad para poner de acuerdo a una mesa como el chocolate. Está en tartas, bizcochos, mousses, helados, galletas, bombones, cremas, bebidas calientes… La lista podría ser interminable. Aparece en recetas caseras de toda la vida y en elaboraciones de alta pastelería, en meriendas infantiles y en cartas de restaurante, en tabletas sencillas y en combinaciones cada vez más sofisticadas. El chocolate siempre queda bien, gusta y es aplaudido. Tanto aquí como fuera de nuestras fronteras. Un sabor universal que se adapta a tradiciones, texturas y gustos.
Dulce y salado
Durante mucho tiempo lo hemos colocado en el mismo lugar: el de los postres. Parece su territorio natural, donde siempre se le espera y nunca defrauda. Sin embargo, el chocolate también sabe moverse muy bien fuera de lo dulce. En muchas cocinas se utiliza para dar profundidad a salsas, equilibrar guisos o aportar un punto amargo y aromático que cambia por completo el resultado. El mole mexicano es quizá el ejemplo más conocido, pero no el único. También puede aparecer en estofados de carne, en platos de caza, en salsas con vino tinto, en recetas con especias o incluso en algunas preparaciones con verduras, donde no busca que el plato sepa a postre, sino hacerlo más redondo. Por eso resulta tan divertido cuando ocurre justo lo contrario, cuando una receta que siempre hemos asociado a lo salado se transforma en algo dulce. Un truco de chef que deja a todos descolocados y donde el factor sorpresa es parte de la experiencia.
Buscando recetas con las que sorprender y postres que cumplan el requisito de tener chocolate, di con estas croquetas de chocolate
La gran idea
Buscando recetas con las que sorprender y postres que cumplan el requisito de tener chocolate, di con estas croquetas de chocolate. Pensaba que lograr esa textura tan característica del plato estrella de nuestra gastronomía no iba a ser fácil, que al freír podría quedar un plato pesado y que la mezcla de ingredientes fuese demasiado rara, pero no. Y aquí está la receta para que puedas comprobarlo por ti mismo.
Ingredientes para cuatro personas:
- 25 g de mantequilla
- 50 g de azúcar
- 50 g de harina (no hace falta que sea de repostería)
- 2 huevos
- 600 ml de leche
- 200 g de pan rallado (con panko quedará más crujiente)
- Aceite para freír
Para el chocolate:
- 125 g de chocolate para fundir
- 30 g de mantequilla
Preparación:
- En una sartén, derrite la mantequilla y añade el azúcar y la harina. Deja que se cocine un poco, sin parar de mover para que no se queme.
- Una vez que tenga un poco de color, añade la leche. No dejes de mover para evitar los grumos. Al igual que harías la bechamel de toda la vida.
- En otro bol aparte, derrite el chocolate. Puedes hacerlo con golpes de calor en el microondas. Cuando esté líquido, añade la mantequilla y mezcla bien.
- Añade la mezcla del chocolate a la sartén y mueve hasta que se integren todos los ingredientes. Deja cocinar unos minutos y retira del fuego.
- Al igual que las croquetas tradicionales, esta masa también necesita su reposo en frío.
- Desde aquí, los pasos son iguales que si se tratase de una croqueta habitual de pollo o jamón. Da forma a la masa, pasa por huevo batido, luego por pan rallado y fríe en abundante aceite.
- Al sacarlas de la sartén, deja que escurra el aceite sobre papel de cocina y espera que se templen un poco para degustar el que será uno de tus postres favoritos.
