Un neerlandés en Mallorca es el origen del caso Zapatero. Se trata del empresario Simon Verhoeven, que ha emergido como una de las figuras clave en la investigación internacional de una presunta red de blanqueo de capitales y tráfico de influencias en la cual está investigado el expresidente del Gobierno, y que estaba bajo el radar de las fiscalías de Francia y Suiza desde 2021. ¿El motivo? Su presunta vinculación con estructuras financieras sospechosas de canalizar fondos procedentes del entorno chavista venezolano.

El caso es que las autoridades suizas sospechaban de una inmobiliaria de Santanyí, Gerencia Deep S.L., tras la cual está Verhoeven, que prestó 1,2 millones de euros a la aerolínea Plus Ultra antes del rescate público —según recogen medios locales como Última Hora—. La operación llamó la atención de la Fiscalía de Ginebra, que pidió apoyo a la española, que a su vez presentó una denuncia en octubre de 2024 ante la Audiencia Nacional. Aquella denuncia fue el origen de la causa, y ya recogía el nombre del empresario neerlandés, y de hecho se solicitaba el registro de su domicilio de Palma a petición de la fiscalía suiza. Fue en octubre del año pasado cuando agentes de la UDEF registraron la vivienda por orden judicial, y encontraron doce relojes de lujo, lingotes de oro y joyas, además de 43.000 euros en efectivo, ordenadores, discos duros y otros dispositivos de almacenamiento digital. Los hallazgos reforzaron las sospechas sobre la existencia de una estructura financiera internacional compleja que estaba orientada a mover fondos mediante sociedades instrumentales y operaciones difíciles de rastrear.

El papel clave de Verhoeven

Aquella primera denuncia de la Fiscalía Anticorrupción detallaba cómo Verhoeven tenía un papel clave en una red de blanqueo de capitales. Los fondos provenían de delitos cometidos en Venezuela, en operaciones como la venta de oro del banco central del país sudamericano y otros actos de malversación de fondos públicos. Solo en el caso del oro se estimaba que se habían enviado 30 millones de euros a través de los Emiratos Árabes. El encargado de blanquear estas cantidades habría sido el empresario neerlandés, que habría prestado una parte a Plus Ultra.

Las investigaciones detectaron un flujo de dinero que llevaron a los fiscales internacionales a pensar que parte de los fondos podrían proceder de operaciones de blanqueo relacionadas con el saqueo de recursos públicos venezolanos, incluyendo negocios vinculados al oro y programas de alimentación del régimen chavista. Así es como el caso acabó en la Audiencia Nacional y, concretamente, con las diligencias del juez José Luis Calama. Así pues, la figura de Verhoeven es clave porque su entorno societario aparece en el origen de la ruta financiera que acabó conectando las investigaciones internacionales con el rescate de Plus Ultra y, posteriormente, con la presunta trama de influencia política que investiga la AN.