En uno de sus vídeos publicados en Instagram, el popular chef Karlos Arguiñano sorprende llevando a su programa dos huevos que, a simple vista, llaman mucho la atención. No se trata de huevos rotos ni en mal estado, pero su cáscara presenta una textura arrugada e irregular que provoca dudas en muchas personas. De hecho, lo más habitual es que este tipo de huevos se descarten sin pensarlo. Sin embargo, Arguiñano lo deja claro desde el primer momento: estos huevos son perfectamente comestibles, aunque no sean los más comunes que solemos ver en tiendas y supermercados.

La verdad sobre los huevos de gallina arrugados

El cocinero explica que los huevos proceden de sus propias gallinas, y que aunque no es lo habitual, a veces los ponen así. El gran problema es el desconocimiento. Muchas personas asocian el aspecto arrugado con un defecto grave, cuando en realidad el exterior no define la calidad interior. Si el huevo está bien conservado, no desprende mal olor y se encuentra en buen estado, puede consumirse sin ningún riesgo. La forma de la cáscara no altera ni su sabor ni sus propiedades.

Huevo, un alimento muy completo / Foto: Unsplash

La aparición de estos huevos tiene una explicación sencilla. Durante la formación del huevo, la gallina pasa por distintas fases hasta crear la cáscara. Esta se genera en el tramo final del proceso y, si en ese momento hay algún pequeño desequilibrio, la cáscara puede no formarse de manera uniforme. Entre los motivos más habituales se encuentran un déficit puntual de calcio, el estrés del animal, cambios hormonales, la edad de la gallina o incluso factores ambientales como el calor. No es una enfermedad ni un problema sanitario, simplemente una irregularidad ocasional.

El cocinero explica que los huevos proceden de sus propias gallinas

Por este motivo, no son huevos habituales, pero eso no los convierte en huevos malos. En la producción industrial, muchos de ellos se descartan por no cumplir con los estándares estéticos, no por seguridad alimentaria. Arguiñano aprovecha esta situación para lanzar un mensaje muy claro: no todo lo que es feo es peligroso, y mucho menos cuando hablamos de comida. Tirar alimentos solo por su aspecto es un error cada vez más común.

 

 

El chef también recuerda algo fundamental siempre en sus recetas: el huevo es uno de los alimentos más completos que existen. En su interior encontramos proteínas de alto valor biológico, grasas saludables, vitaminas como la A, la D, la E y varias del grupo B, además de minerales esenciales para el organismo como el fósforo, el hierro o el selenio. Todo ese valor nutricional se mantiene intacto, independientemente de que la cáscara sea lisa o arrugada.

Con un gesto tan sencillo como mostrar unos huevos diferentes, Karlos Arguiñano vuelve a dar una lección de sentido común. Los huevos arrugados no son un fallo ni un peligro, sino una prueba más de que la naturaleza no siempre es perfecta, y que eso no les quita ni un ápice de valor para acabar, con total tranquilidad, en nuestro plato.