La dirección estatal del PP ha tomado el control de las negociaciones con Vox en Extremadura y ha apartado, de facto, a la presidenta en funciones, María Guardiola, de las conversaciones para la investidura. Según ha publicado Artículo 14, Génova ha reactivado una línea de comunicación directa con la cúpula de Bambú (calle donde se sitúa la sede nacional de Vox en Madrid) para evitar “el desastre” que supondría una repetición electoral. Fuentes de Vox aseguran que el movimiento ha sido explícito: “Nos han pedido en Génova que no negociemos con ella. Que lo hagamos con ellos”, apuntan desde el entorno de Santiago Abascal. La interlocución entre las direcciones de los dos partidos se ha intensificado esta semana, ante el bloqueo entre el PP extremeño y Vox.
Guardiola afrontará una primera investidura fallida el 3 de marzo y dispone hasta mayo para cerrar un acuerdo que evite nuevas elecciones. Pero las conversaciones con Vox están encalladas desde hace semanas. Solo ha habido tres reuniones presenciales desde el 21 de diciembre, breves y sin avances. Desde Génova, el mensaje es claro: hay que rebajar el ruido y priorizar la discreción. La vicesecretaria Carmen Fúnez advirtió públicamente que “hay que hacer menos ruido en los medios de comunicación y trabajar más en las mesas de negociación con discreción, teniendo muy claro que lo importante es dar cuanto antes mejor un gobierno a Extremadura”. El toque de atención evidenció el malestar de la dirección estatal con la gestión de la presidenta en funciones.
En paralelo, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha presionado a Vox para que entre en los gobiernos autonómicos: “Quien renuncia a gobernar piensa en aprovecharse de su país”. Y ha añadido: “No podemos permitir que fallen los partidos. Nuestra obligación es ordenar la mayoría de cambio que ha salido de las urnas”.
Vox amenaza con pedir la cabeza de Guardiola
Según recoge también Hoy Extremadura, en el PP asumen que Vox está intentando “achicharrar” políticamente a Guardiola con una negociación al límite y no descartan que la estrategia pase por tensar la situación hasta el final del plazo. Desde la cúpula de Vox mantienen la presión y no cierran ningún escenario. “Si no acepta el cambio de rumbo, quizás hay otra persona que lo acepte”, advirtió Abascal, dejando abierta la puerta a exigir un relevo. En el PP, sin embargo, rechazan esta opción y recuerdan que Guardiola obtuvo el 43% de los votos.
Con el diálogo trasladado a Madrid y bajo la supervisión directa de Génova, el futuro del gobierno extremeño queda ahora en manos de las direcciones estatales, mientras la presidenta en funciones espera que las negociaciones avancen desde un segundo plano.