Es una situación mucho más habitual de lo que parece. El trabajador empieza a acudir a su puesto, cumple horario, recibe órdenes y está dado de alta en la Seguridad Social, pero la empresa retrasa la firma del contrato porque lo están preparando o por cualquier otro motivo fuera del control del empleado. Aunque muchos no lo saben, desde el primer día existe una relación laboral plena y con todos los derechos garantizados.

La clave es sencilla, porque si trabajas y estás dado de alta, la relación laboral existe aunque no haya papel firmado. El contrato no crea el trabajo, solo lo documenta. Por eso, la ausencia del documento no deja al trabajador desprotegido, sino todo lo contrario, ya que la ley presume una situación más favorable para él que para la propia empresa.

Qué dice la ley en estos casos

El Estatuto de los Trabajadores es claro y dice que cuando un contrato debería formalizarse por escrito y no se hace, la relación laboral se presume indefinida y a jornada completa. Esto significa que, aunque la empresa diga que era un contrato temporal, de prueba o a tiempo parcial, esa versión no tiene validez si no está firmada y establecida en papel.

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La Seguridad Social y los tribunales aplican esta presunción de forma automática. Si hay alta en la Seguridad Social, prestación de servicios y dependencia de la empresa, el trabajador pasa a ser considerado indefinido desde el primer día. No es una sanción simbólica, sino una consecuencia legal directa para proteger al empleado y que siempre lo beneficia ante cualquier incumplimiento del empresario.

Qué implica ser indefinido sin contrato

Ser considerado indefinido a jornada completa tiene efectos muy importantes. El primero es que el trabajador tiene los mismos derechos que cualquier indefinido que haya firmado el contrato con total normalidad. Se le da estabilidad, antigüedad desde el primer día y la máxima protección frente al despido. Si la empresa decide cesarlo, no puede alegar fin de contrato ni período de prueba, sino que se trataría como un despido normal con su derecho a readmisión o indemnización.

Además, en caso de despido, este suele calificarse como improcedente si la empresa intenta justificarlo como temporal o no renovable. Esto puede dar lugar a una indemnización más alta o incluso a la readmisión. Por eso, empezar a trabajar sin contrato firmado no deja al trabajador en el aire, sino que en muchos casos, lo coloca en una posición legal mucho más fuerte de lo que imagina.