Aunque cada vez estamos más habituados a términos que hace menos de un año no formaban parte de nuestro vocabulario de forma tan habitual, como PCR, test rápidos, anticuerpos o análisis serológicos, todavía existen muchas dudas en todo lo que se refiere al diagnóstico de la Covid-19.

Por este motivo, el Consejo General de Enfermería y su Organización Colegial, han puesto en marcha una nueva campaña para solucionar todas las cuestiones de los ciudadanos sobre las distintas técnicas diagnósticas que actualmente se están empleando en el Covid-19 y cómo interpretar los resultados.

La campaña consta entre otras cosas de un vídeo en el que se explican cuáles son los distintos tipos de técnicas diagnósticas, virológicas y serológicas, haciéndose hincapié en la PCR, “por ser esta actualmente la que ofrece mayor certeza diagnóstica para saber si una persona tiene la infección activa en ese momento”.

Las pruebas virológicas parten del análisis de muestras del tracto respiratorio. Para tomar las muestras del tracto respiratorio superior se utiliza un hisopo –una especie de bastoncillo– y habitualmente se recogen de la nariz o la boca y la garganta, aunque en determinados pacientes, por ejemplo, los más graves, suele recurrirse al tracto respiratorio inferior.

Debido a que en estos momentos son precisas varias horas e incluso días para conocer el resultado, se está trabajando en la introducción de nuevos test rápidos de antígenos, que parten de este mismo tipo de muestras pero son capaces de proporcionar un resultado en menos de 30 minutos.

Del mismo modo, dentro de las pruebas serológicas, se explican los distintos tipos de pruebas que, en este caso, parten de una muestra de sangre, bien venosa –obtenida mediante la extracción de sangre de la vena– o bien capilar –mediante la punción en la yema de un dedo–. Estas permiten identificar si la persona ha estado en contacto con el virus y ha generado anticuerpos.

El vídeo también contiene información sobre los distintos resultados de estas pruebas y cómo deben interpretarse. De esta forma, el resultado positivo obtenido mediante pruebas virológicas se considera definitivo. El negativo, sin embargo, en algunos casos y previa valoración del profesional sanitario, requiere de la repetición de la prueba.

En el caso de las pruebas serológicas, atendiendo al positivo o negativo de las IgG e IgM, en personas que no presentan síntomas, se explica qué significa cada uno de ellos y cómo actuar en consecuencia: si la IgG es negativa y la IgM es positiva es preciso confirmar si la infección está activa, por ello, los profesionales sanitarios valorarán la realización de pruebas virológicas.

Cuando la IgG es negativa y la IgM es negativa quiere decir que no se han generado anticuerpos, por lo tanto, de manera general no es preciso realizar más pruebas.

Ante un resultado IgG positivo e IgM negativo tampoco hay que realizar más pruebas, pues significa que la infección ha pasado. El cuarto supuesto, cuando IgG e IgM son positivas, el profesional sanitario valorará en cada caso la necesidad o no de realizar más pruebas adicionales.

Mientras las pruebas virológicas se realizan cuando la persona presenta síntomas o ha tenido un contacto estrecho con alguien infectado, las serológicas se emplean cuando se quiere saber si la persona ha estado en contacto con el virus y ha generado anticuerpos (o para estudios de seroprevalencia).

Por ello, durante el periodo de incubación, aproximadamente, en la primera semana desde la posible infección, se recurre a las pruebas virológicas. Pasado ese tiempo, se recomienda la realización de pruebas serológicas.