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Las informaciones de la policía española que afirman que la entrada masiva en Ceuta fue orquestada por agentes marroquíes, contradiciendo de lleno la versión oficial del Gobierno, continúan trayendo cola. Pero más allá de esta novedad, que ha abierto una herida grande y podría tener repercusiones políticas, este mismo organismo había alertado el 29 de julio de que existía un "riesgo extremo" de llegadas masivas de inmigrantes a Ceuta, tal como acabó sucediendo. Esta comunicación se basaba en "fuentes abiertas", y, por lo tanto, información a la que se puede acceder con facilidad. Entre los diferentes escenarios que se planteaban, el que situaron como el más probable fue el que finalmente sucedió. "El Centro Nacional de Inmigración y Fronteras, a través del grupo de investigación en fuentes abiertas, ha obtenido información sobre un riesgo potencial de entradas irregulares en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, previsto para el día 30 de julio de 2026", decía el aviso, publicado por El Confidencial y que ha sido aportado como un anexo al informe que este ente ha entregado a la Audiencia Nacional y en el que se señala la implicación de Marruecos.

"Las posibles consecuencias derivadas de la sentencia del Tribunal Supremo del 29 de junio, relativa a la aplicación de la ley de extranjería en los accesos irregulares por vía marítima, y el antecedente existente previo a la celebración del Día del Trono de Marruecos, el 26 de junio de 2018, sumada a la información obtenida en redes sociales, generan la necesidad de la realización de una previsión de escenarios". Según este, había "riesgo extremo" de entradas nadando y saltando la valla de "forma coordinada". Según las informaciones oficiales del Gobierno, en 48 horas, más de 70.000 personas pasaron de territorio marroquí a español, dando por bueno este "riesgo extremo". Pedro Sánchez también aseguraba que, pasado un mes, hay unas 5.000 personas todavía en Ceuta, una cifra que indigna a los representantes políticos del territorio (también socialistas), que afirman que el número es mucho más alto. Sobre la probabilidad de este riesgo extremo, la policía señalaba que era "media-baja".

Según el documento, esta información se trasladó a los espacios fronterizos de Ceuta y Melilla, que, por lo tanto, eran conscientes del "riesgo extremo" desde horas antes de que empezaran las entradas. Aunque se hablaba del 30 de julio, también señalaban que otras fechas sensibles podrían ser el 10 de agosto, día nacional de los marroquíes que viven en el extranjero; el 14, día de la lealtad; y el 20, día de la revolución del pueblo. 

Un nuevo tropiezo para el Gobierno 

De momento, Fernando Grande-Marlaska, ha reclamado por carta al director general de la Policía Nacional, Francisco Pardo, que le informe sobre este documento. En concreto, el ministro ha reclamado ser informado sobre la "veracidad" de lo publicado por El Español y, si es cierto, conocer desde cuándo disponía la Policía de esta investigación, que ha considerado "esencial" para que el Gobierno pudiera adoptar las decisiones oportunas en relación con la crisis migratoria de Ceuta. Hasta ahora, la estrategia de Pedro Sánchez había sido señalar como culpables a las mafias de personas y exculpar al reino de Marruecos. Pocas horas antes de su tardía comparecencia en el Congreso, esta versión ha quedado torpedeada. Aparte de la posición del ministro, que queda muy en duda, el ejecutivo asegura que estudiará este informe que, afirman, no estaba en sus manos, negando haber escondido información clave para gestionar la crisis.