No es ministro, casi no concede entrevistas y raramente hace declaraciones públicas. Pero Abdellatif Hammouchi es uno de los hombres —si no el que más— con más poder de Marruecos y es considerado una de las 50 personas más influyentes de África. En sus manos confluyen dos estructuras que en muchos países están estrictamente separadas: la policía y los servicios secretos interiores. Conocido como "el ojo del Reino", es, a la vez, director de la Dirección General de Seguridad Nacional (DGSN) y de la Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST), el potente aparato de inteligencia y contraespionaje del reino alauita. Durante dos décadas se ha convertido en uno de los hombres de máxima confianza de Mohamed VI, interlocutor indispensable de los servicios de inteligencia europeos y pieza fundamental de la cooperación con España en terrorismo, crimen organizado e inmigración irregular. En abril de 2025, por ejemplo, recibió en Rabat al responsable de inteligencia de la Guardia Civil para reforzar la cooperación antiterrorista, una relación que las propias autoridades marroquíes presentaban como "estratégica". Y no hace ni un año que el ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska, condecoró a Abdellatif Hammouchi el pasado noviembre y le impuso la Gran Cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil.
🇲🇦🇪🇸 𝗟𝗲 𝗰𝗵𝗲𝗳 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗽𝗼𝗹𝗶𝗰𝗲 𝗺𝗮𝗿𝗼𝗰𝗮𝗶𝗻𝗲 𝗲𝘁 𝗹𝗲 𝗰𝗵𝗲𝗳 𝗱𝗲𝘀 𝗿𝗲𝗻𝘀𝗲𝗶𝗴𝗻𝗲𝗺𝗲𝗻𝘁𝘀 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗚𝗮𝗿𝗱𝗲 𝗰𝗶𝘃𝗶𝗹𝗲 𝗲𝘀𝗽𝗮𝗴𝗻𝗼𝗹𝗲 𝘀'𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲𝘁𝗶𝗲𝗻𝗻𝗲𝗻𝘁 𝗮̀ 𝗥𝗮𝗯𝗮𝘁.
— Morocco News 🇲🇦 (@MoroccoNews) April 23, 2025
Le directeur général de la Sûreté nationale et de la… pic.twitter.com/M0Qs0gHTqc
🇪🇸🇲🇦 Grande-Marlaska impone la Gran Cruz de la Orden del Mérito de @guardiacivil a Abdellatif Hammouchi, director general de Seguridad Territorial y Seguridad Nacional de #Marruecos.
— Ministerio del Interior (@interiorgob) November 11, 2025
ℹ️ La distinción reconoce la colaboración en seguridad y lucha antiterrorista de Marruecos. pic.twitter.com/6IHQIvElDA
Pero detrás de esta imagen de superpolicía imprescindible para Europa hay otra trayectoria mucho más controvertida: denuncias por presuntas torturas, la represión de la disidencia, el uso de Pegasus y las sospechas de espionaje contra dirigentes extranjeros. Y ahora su nombre vuelve a emerger en el episodio más grave de las relaciones entre España y Marruecos de los últimos años: la entrada masiva de migrantes en Ceuta del 30 y 31 de julio. No está acreditado judicialmente que Hammouchi ordenara la operación de Ceuta. Esta acusación procede sobre todo de las filtraciones del grupo de hackers Jabaroot. Pero las revelaciones han adquirido una nueva dimensión porque un informe de la Policía Nacional remitido a la Audiencia Nacional sostiene que gendarmes marroquíes habrían guiado a migrantes hacia la frontera con el objetivo de colapsar el dispositivo español y con una finalidad diferente de la puramente migratoria. El documento ha provocado que Fernando Grande-Marlaska exija saber desde cuándo la Policía disponía de esta información.
El hombre que concentra dos poderes
La carrera de Hammouchi explica buena parte de su fuerza. Después de incorporarse al aparato de seguridad marroquí durante los años noventa, su gran salto llegó después de los atentados islamistas de Casablanca de 2003, que dejaron 45 muertos y provocaron una profunda reorganización de la política antiterrorista del reino. En diciembre de 2005, Mohamed VI lo situó al frente de la DGST, el organismo encargado de la seguridad interior, el contraespionaje y la lucha antiterrorista. Diez años después, en 2015, el rey amplió todavía más sus atribuciones nombrándolo también director de la DGSN, la policía nacional marroquí. Desde entonces, Hammouchi controla simultáneamente los ojos y los brazos del Estado marroquí: la inteligencia que identifica las amenazas y el cuerpo policial encargado de actuar.
🇲🇦🌍| Abdellatif Hammouchi, patron des flics marocains, est désigné parmi les 50 personnalités africaines les plus influentes par The Africa Report.
— Morocco Intel (@MoroccoIntel) December 26, 2023
Surnommé « l’oeil du Royaume », le chef du renseignement marocain est devenu en quelques années la bête noire des services de… pic.twitter.com/4VTlBDb95t
Esta acumulación de poder es excepcional y ayuda a entender por qué su nombre aparece una y otra vez cuando se habla de las operaciones más sensibles del reino. Le Monde lo definió a raíz del proyecto Pegasus como "el hombre mejor informado de Marruecos", un servidor especialmente próximo a Mohamed VI y una figura protegida por el Palacio Real de Rabat.
Pegasus: la sombra que llega hasta Sánchez
Una de las páginas más oscuras de su etapa al frente de la DGST es Pegasus. La investigación internacional Pegasus Project, coordinada por Forbidden Stories con la participación de Amnistía Internacional y decenas de medios, identificó a Marruecos como uno de los posibles clientes del software espía desarrollado por la empresa israelí NSO Group. La filtración original contenía unos 50.000 números de teléfono seleccionados como potenciales objetivos en todo el mundo. Amnistía ya había documentado antes el uso de Pegasus contra defensores de los derechos humanos marroquíes y posteriormente acreditó nuevas infecciones, entre ellas las que afectaron a la activista saharaui Aminatou Haidar. Diversas investigaciones periodísticas han situado a la DGST dirigida por Hammouchi en el centro del operativo marroquí. El Confidencial señaló, en concreto, a Mohamed Raji, uno de los principales responsables de la DGST y especialista en intervenciones telefónicas, como una figura clave en la adquisición y despliegue de Pegasus, siempre dentro de la estructura encabezada por Hammouchi.
Abdellatif Hammouchi, uno de los artífices del espionaje de #Marruecos (#Pegasus), fue invitado de honor en el bicentenario de @policia. @interiorgob ocultó su asistencia. Él la desveló. Para mejorar su imagen difundió sus fotos de Madrid, una con el rey. https://t.co/q36vwI1h1L
— Ignacio Cembrero (@icembrero) May 10, 2024
Y España tampoco se libró del espionaje marroquí. En mayo de 2022, el propio Gobierno español reveló que los teléfonos de Pedro Sánchez, Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska habían sido infectados con Pegasus y que se había extraído información. Madrid nunca ha atribuido oficialmente la operación a Marruecos y Rabat siempre ha negado haber utilizado Pegasus para espiar a dirigentes extranjeros. La infección de los teléfonos está acreditada; aunque la autoría marroquí no ha sido probada judicialmente. Pero las sospechas han perseguido a Hammouchi desde entonces. Y la paradoja de la relación entre España y Hammouchi se hizo especialmente visible en noviembre de 2025, cuando Marlaska condecoró al hombre situado bajo sospecha. Fernando Grande-Marlaska, uno de los ministros afectados por Pegasus, impuso a Hammouchi en Madrid la Gran Cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil, la máxima distinción que el instituto armado concede a personalidades extranjeras. Interior la justificó por su contribución a la cooperación en materia de seguridad y lucha antiterrorista. La fotografía que ilustra este artículo resume mejor que casi cualquier discurso la complejidad de la relación entre Madrid y Rabat: el ministro presuntamente espiado condecorando al responsable máximo del organismo sospechoso de haber participado en aquel espionaje.
Acusado de torturas y condecorado por Francia
Pero no es una contradicción exclusivamente española, porque Francia mantiene desde hace años una relación parecida con el jefe de la inteligencia y la policía marroquí. En 2014, mientras Hammouchi se encontraba en Francia, agentes franceses se presentaron en la residencia del embajador marroquí para intentar citarlo en relación con denuncias por torturas y complicidad en torturas. Entre los casos se encontraban los de los denunciantes Adil Lamtalsi y el activista saharaui Naama Asfari; posteriormente se añadió el del boxeador Zakaria Moumni. La reacción de Rabat fue contundente. Marruecos suspendió la cooperación judicial con Francia y las relaciones entre ambos países entraron en crisis. Un año después, París y Rabat se reconciliaron. Y Francia anunció que elevaría a Hammouchi a oficial de la Legión de Honor, después de haberlo distinguido ya anteriormente como caballero. El gobierno francés destacaba su eficacia en la cooperación antiterrorista —sería necesario para garantizar la seguridad de los Juegos Olímpicos de París—; las organizaciones de derechos humanos denunciaban que se estaba premiando a un hombre sobre el que pesaban acusaciones graves.
🇨🇵 🇲🇦 👮 | La #France appelle le chef de la police et des renseignements marocains, Abdellatif Hammouchi, à la rescousse pour assurer la sécurité des Jeux Olympiques de #Paris pour 2024, de peur des répéter des "évènements sécuritaires tragiques survenus dans le passé", rapporte… pic.twitter.com/IbjkEI46HV
— Arab Intelligence (@Arab_Intel) March 13, 2024
Además, Emmanuel Macron también apareció entre los posibles objetivos de una operación atribuida a Marruecos. El Pegasus Project reveló en 2021 que el número personal del presidente francés figuraba entre los seleccionados por un cliente marroquí de Pegasus. No se pudo comprobar, sin embargo, si su teléfono había sido efectivamente infectado, porque los investigadores no tuvieron acceso al dispositivo. La revelación situó nuevamente bajo los focos la DGST dirigida por Abdellatif Hammouchi. El caso resultaba especialmente explosivo: el jefe de los servicios secretos de uno de los principales socios de Francia aparecía bajo sospecha de una operación que potencialmente había llegado hasta el móvil del presidente de la República.
Pero esta es una constante en la biografía de Hammouchi: cuanto más controvertida resulta su figura, más imprescindible parece para los gobiernos europeos.
Jabaroot abre una grieta
Este equilibrio ha empezado a tambalearse este verano. El grupo de hackers Jabaroot, que se presenta como argelino, pero del cual no se ha podido establecer independientemente el origen, difundió una enorme cantidad de información atribuida a los aparatos de seguridad marroquí. Entre las filtraciones había datos personales de más de 70.000 presuntos integrantes de la DGST y la DGSN, las dos instituciones dirigidas por Hammouchi. Rabat ha negado que los hackers hubieran penetrado directamente sus sistemas y asegura que una parte de la información procedía de bases de datos externas. Pero las filtraciones han expuesto una vulnerabilidad inédita en un aparato caracterizado durante décadas por su opacidad.
REVELAÇÃO — Hackers do Jabaroot vazaram identidades de +70 mil agentes da inteligência marroquina (DGST e DGSN), inclusive os 21 chefes, como Abdellatif Hammouchi.
— Cacau Times (@AaCacau) August 26, 2026
Apresentam como retaliação à crise de migrantes em Ceuta (30/07). Ameaçam publicar dados Pegasus ligados a Pedro… pic.twitter.com/OkXAAKzwfb
La acusación de Ceuta
Y Jabaroot fue más allá. Según la versión de los hackers, la crisis de Ceuta no habría sido una estampida migratoria espontánea, sino una operación concebida dentro del aparato de poder marroquí. Jabaroot señala a Fouad Ali el Himma, consejero y amigo íntimo de Mohamed VI, como uno de los presuntos cerebros políticos, y sitúa a Hammouchi como el responsable de la ejecución a través de su estructura de seguridad. Los hackers aseguran disponer incluso de órdenes de misión de agentes de la DGST desplazados a Castillejos, junto a la frontera, antes y durante la entrada masiva, y han prometido publicar los nombres de los responsables que presuntamente habrían coordinado los movimientos. Ahora, la misma Policía Nacional española ha elaborado un informe que describe la participación de fuerzas marroquíes en los hechos. El informe, al menos por lo que ha trascendido, no prueba que Hammouchi diera personalmente la orden. Pero sí que cambia el panorama: ya no se trata únicamente de las filtraciones de Jabaroot, sino de determinar hasta qué punto el aparato de seguridad marroquí participó en una operación que España considera de posible afectación a la seguridad nacional.
El hombre que Europa no puede ignorar
Aquí está, probablemente, la clave para entender a Hammouchi. El poder del jefe de los espías marroquíes no proviene solo de su proximidad a Mohamed VI. Proviene también del hecho de que España, Francia y otros gobiernos europeos necesitan su cooperación. Marruecos dispone de información privilegiada sobre redes yihadistas en el Magreb y en el Sahel, controla una de las principales puertas migratorias hacia Europa, comparte información sobre crimen organizado y narcotráfico y será, junto con España y Portugal, anfitrión del Mundial de 2030. Durante años, esta dependencia mutua ha permitido que Hammouchi fuera simultáneamente un socio celebrado en los ministerios del Interior europeos y una figura severamente cuestionada por organizaciones de derechos humanos.